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María Montessori: la primera mujer que le dio nombre a una filosofía de la educación

La premisa principal de esta educadora era que los niños son sus propios maestros y que para aprender necesitan libertad.
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Maria Montessori fue la primera mujer educadora que le dio nombre a una filosofía de la educación, y que actualmente está más vigente que nunca. Su método educativo se utiliza hoy en día en muchas escuelas e instituciones.

Su nombre completo era María Tecla Artemisia Montessori y nació en Italia en 1870. En 1896 se graduó con honores de la carrera de Medicina, convirtiéndose así en la primera mujer médica en ese país. Más tarde, estudió antropología y obtuvo un doctorado en filosofía. Además, tomó cursos de psicología experimental que le permitieron desarrollar su propia clasificación de enfermedades mentales.

Desde joven se mostró interesada por las cuestiones vinculadas a las mujeres y a los niños. Participó en congresos internacionales de mujeres y planteó la importancia de la educación y atención a niños con deficiencias mentales y también la relación entre el abandono infantil y el desarrollo posterior de la delincuencia.

Su trabajo con niños que padecían patologías mentales la hizo descubrir la importancia de la realización de actividades para el desarrollo de la inteligencia y de la personalidad.

En 1909 publicó su primer libro y comenzó una gira por el mundo, incluyendo una visita a Argentina en 1926 auspiciada por el Instituto Argentino de Cultura Itálica y el Círculo Italiano. En 1929 fundó la Association Montessori Internationale (AMI) para preservar la integridad de su legado. Durante el régimen de Mussolini, María Montessori se exilió en España y en 1936, ante la Guerra Civil Española, se mudó a Holanda, país donde murió en 1952.

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El método Montessori

La premisa principal de esta educadora era que los niños son sus propios maestros y que para aprender necesitan libertad y multiplicidad de opciones entre las cuales elegir.

La propuesta educativa de Montessori se basa en algunos pilares. Por un lado, la capacidad que tienen los niños y niñas de adquirir conocimientos inconscientemente, pasando poco a poco del inconsciente a la conciencia. La mente de los más pequeños puede absorber información de manera infinita. Pero también hay períodos sensibles en los cuales los niños pueden adquirir una habilidad con mucha facilidad. Por otro lado, el ambiente en que se desarrollan los niños debe estar organizado cuidadosamente para ellos, diseñado para fomentar su auto-aprendizaje y crecimiento. Es decir, las características del ambiente le permitirán al niño desarrollarse sin la necesidad de la asistencia de un adulto. Esos espacios deben ser luminosos, cálidos y tener música, libros y arte. Por su parte, los adultos tienen el rol de guías en el proceso de aprendizaje de los niños. Serán el vehículo que les dará a conocer el espacio desde el amor, la confianza y la empatía.

Para Montessori, el nivel y el tipo de inteligencia se constituyen en los primeros años de vida. Los conocimientos no deben ser introducidos en la mente de los niños sino que ellos deben tener la libertad de percibirlos y razonarlos.

El aula Montessori reúne niños y niñas de tres edades distintas: menores de 3 años, de 3 a 6 años, de 6 a 9 años y de 9 a 13 años. Las salas integradas favorecen la cooperación espontánea, el deseo de aprender, el respeto mutuo y la incorporación profunda de conocimientos a través del ejercicio de enseñarle a otros.

Según la pedagoga, el niño pasa de la infancia a la adultez a través de 4 períodos evolutivos llamados "Planos del desarrollo". El nacimiento hasta los 6 años es un período donde los niños presentan la mente absorbente, momento donde toman todo aquello presente en el ambiente que lo rodea, el lenguaje y la cultura. Desde los 6 a los 12 años, predomina la mente razonadora, que permite explorar el mundo con la imaginación y pensamiento abstracto. La mente humanística será la que caracterice el tercer plano, de los 12 a los 18 años. En el último plano del desarrollo, desde los 18 a los 24 años, el adulto explora el mundo con una mente de especialista apropiándose de su propio lugar en él.

En la actualidad, muchas instituciones escolares de todo el mundo utilizan esta metodología, sobre todo en jardín de infantes y primaria.

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