La Reserva Natural Otamendi fue creada en 1990 y se convirtió en la primera área natural protegida nacional de la provincia de Buenos Aires. Con el tiempo, su valor ecológico ayudó a impulsar una protección más amplia, y en 2018 el área pasó a integrar el actual Parque Nacional Ciervo de los Pantanos.
Ubicada entre Río Luján y Otamendi, en el partido de Campana, esta zona se apoya sobre el límite entre la llanura pampeana y el bajo delta del río Paraná. Esa posición explica buena parte de su riqueza: allí se encuentran ambientes representativos de las ecorregiones Delta e Islas del Paraná, Pampa y Espinal.
Además, se trata de un humedal de enorme relevancia, que fue reconocido como AICA, es decir, un área importante para la conservación de las aves. Esto ayuda a entender por qué es tan visitado por observadores y amantes de la naturaleza.
¿Qué paisajes esconde la Reserva Natural Otamendi?

Uno de los aspectos más interesantes de la Reserva Natural Otamendi es la variedad de paisajes que concentra en relativamente poca superficie. Sus lagunas, pastizales altos, pajonales inundables, bosques ribereños y talares forman un mosaico que cambia según el relieve, el agua y la estación del año.
Entre sus cuerpos de agua se destacan la Laguna Grande, de alrededor de 100 hectáreas, y la Laguna del Pescado, de unas 30 hectáreas promedio. En esos ambientes llegan grandes bandadas de aves acuáticas, y también se desarrollan comunidades vegetales clave, como juncales, totorales y pajonales, que sirven de refugio para muchas especies amenazadas.
Más allá de los bajos inundables, aparece una barranca ocupada por el bosque del tala, que marca el pasaje hacia zonas más altas de pastizal pampeano. Esa transición entre ambientes permite la convivencia de flora y fauna muy distintas en un mismo sistema natural.
Animales y plantas característicos de la reserva
La riqueza de la Reserva Natural Otamendi se nota especialmente en su fauna. El sitio oficial del área protegida destaca especies emblemáticas como el ciervo de los pantanos y una gran avifauna acuática, mientras que otras comunicaciones oficiales mencionan también al yacaré overo, el carpincho y más de 300 especies de aves.
En los pastizales altos viven aves semilleras y caminadoras, mientras que en los bosques de tala encuentran refugio especies asociadas a ambientes más cerrados. En los bajos inundables se concentra buena parte de la fauna amenazada del área, y en las lagunas aparecen patos, gallaretas, chorlos y otras aves acuáticas.
La vegetación también cambia según el ambiente. En los sectores abiertos dominan las cortaderas, las flechillas, las carquejas y las chilcas. En la barranca aparecen talas, saucos, ombúes y espinillos, mientras que en los humedales crecen plantas adaptadas al agua como el aguapé o camalote.
¿Qué se puede hacer en la Reserva Natural Otamendi?

Hoy la visita se organiza desde el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, que conserva y pone en valor el antiguo sector de Otamendi. Entre las actividades más conocidas están:
- Recorrer senderos interpretativos, como Historias del Pastizal, que lleva hasta un mirador con vista al humedal y la Laguna Grande.
- Ir el centro de visitantes, instalado en la entrada del área protegida, con información sobre su biodiversidad e historia.
- Disfrutar de las áreas de picnic y de caminatas cortas en contacto con la naturaleza.
- Contratar cabalgatas en comunidades cercanas, en los alrededores de Otamendi y Río Luján.
El parque está abierto todos los días del año de 10 a 18, y los senderos se habilitan de 10:30 a 17. La primavera suele ser una de las mejores épocas para recorrerlo, porque el clima templado húmedo favorece tanto la caminata como la observación de flora y fauna.
Imagen de portada: Parques Nacionales, Jefatura de Gabinete.
