Al caminar por la famosa avenida Corrientes de la Ciudad de Buenos Aires y llegar hasta su intersección con la avenida Leandro N. Alem, es posible contemplar una mole de hormigón sobre nuestras cabezas: el famoso edificio Comega.
Esta construcción de 21 plantas permanece en pie desde 1934. Es decir, en pocos años cumplirá un siglo de historia.
Y aunque es una torre indudablemente antigua, el edificio Comega de Buenos Aires aún conserva detalles de lujo, que todavía sorprenden a quienes los observan, así como también un sinfín de espacios remodelados y muy activos.
Uno de los tres grandes íconos de la década de 1930

Sobre terrenos que en tiempos pasados estuvieron al borde del Río de la Plata, la construcción del edificio Comega inició en 1931 y concluyó rápidamente, dos años después.
A menos de 200 metros de esta obra, también sobre la avenida Corrientes y prácticamente en simultáneo, avanzó y se completó la construcción de otro edificio icónico de Buenos Aires: el Safico.
Ambas construcciones abrieron sus puertas en 1934 y, por un breve periodo, se convirtieron en las más elevadas del centro porteño. Por un lado, el Comega llegó a los 88 metros de altura. Y, por el otro, el Safico lo superó levemente, con una altura de 92 metros.
El edificio se construyó con tres sótanos, 21 pisos y un mirador. En los sótanos se incluyeron aparcamientos, uno de los primeros edificios argentinos en incorporarlo. Sobre el primer piso, se levantaron dos cuerpos rectos de 14 pisos, cada uno y un tercero, alejado de la línea municipal, que fue prolongado hasta el piso 21°. El edificio alcanzó entonces una altura total de 85 metros, sin contar la antena.
Con un diseño similar, donde predomina el hormigón a la vista, estas torres vecinas se robaron todas las miradas, como así ocurrió poco tiempo después con el estreno del gran edificio Kavanagh, también con hormigón en abundancia.
En fin. Aunque el Kavanagh llegó a los 120 metros de altura y está en otro barrio de Buenos Aires, fue, junto al Comega y al Safico, uno de los tres grandes proyectos de hormigón de la época.
Máximas curiosidades del edificio Comega

De regreso al edificio Comega, quien lea estas palabras debe saber que la torre no solo dejó su huella en la historia de Buenos Aires por su altura, su estructura de hormigón armado y su estilo art déco. Es decir, también se convirtió en un ícono porque:
- Fue el primer edificio porteño en tener una fachada totalmente revestida con travertino.
- Tuvo al ingeniero Alberto Stein y a los arquitectos Enrique Douillet y Alfredo Joselevich como protagonistas de su diseño y construcción.
- Tiene cinco ascensores, con puertas revestidas en chapas resistentes que se compraron en Suecia, que en su momento fueron los más rápidos del país. Viajan a 10,8 km/h.
- Conserva numerosos detalles en piezas de acero inoxidable. Algo muy inusual en la década de 1930.
- Es patrimonio arquitectónico de la Ciudad de Buenos Aires.
- Su interior está revestido en granito.
- Alberga tres subsuelos, destinados a cocheras.
- Al momento de su inauguración tenía comodidades como peluquería y gimnasio.
- Carece de ornamentos en su interior, donde predomina el hormigón.
El famoso restaurante que el edificio Comega tiene en su piso 19

Cuando el edificio Comega se inauguró en 1934, sorprendió al mundo con su elegante restaurante que tenía en su piso 19. Su nombre fue “Comega Club” y funcionó sin interrupciones hasta 1969.
Décadas después, un nuevo comercio se instaló en esta planta. Con varios cambios de nombre y estilo, existió desde el año 2000 y hasta el 2012.
Por fortuna, el piso 19 del edificio Comega actualmente volvió a la actividad. Allí funciona un rooftop, que sirve como mirador a la ciudad y, al mismo tiempo, un espacio de ocio que combina gastronomía y fiestas nocturnas.
Así, esta actividad, junto al movimiento de cientos de personas que ingresan por sus puertas para acceder a las diversas oficinas que se alquilan en su interior, mantienen vivo al edificio Comega.

