La Meseta de Somuncurá es uno de los paisajes más misteriosos de la Patagonia argentina. Se extiende principalmente por el sur de Río Negro y alcanza también el norte de Chubut, en una zona amplia, árida y elevada donde predominan el viento, la estepa y las formaciones volcánicas. Cubre unos 25.000 kilómetros cuadrados en el sector meridional de los departamentos 9 de Julio y Valcheta.
Dónde está la Meseta de Somuncurá y qué tamaño tiene

La provincia de Río Negro creó dentro de esta región el Área Natural Protegida Meseta de Somuncurá, de aproximadamente 1.600.000 hectáreas, correspondiente a las ecorregiones del monte de llanuras y mesetas y la estepa patagónica. Su localidad de referencia es Valcheta, una de las puertas de entrada para conocer este territorio remoto.
Algunos datos ayudan a dimensionarla:
- Provincia principal: Río Negro.
- Departamentos rionegrinos: 9 de Julio y Valcheta.
- Superficie de la meseta: cerca de 25.000 km².
- Área natural protegida: unas 1.600.000 hectáreas.
- Cumbre destacada: cerro Corona, cercano a los 1.900 metros sobre el nivel del mar.
Fauna, flora y curiosidades de la Meseta de Somuncurá
La Meseta de Somuncurá es una altiplanicie basáltica. En su relieve aparecen conos volcánicos, sierras, cerros, lagunas temporarias y cañadones que en la región se conocen como “rincones”. También se destaca una curiosidad geológica: en tiempos antiguos, el mar cubrió varias veces la zona, y por eso se encontraron restos de bivalvos y fauna marina en sectores que hoy están secos.
Su valor natural es enorme porque conserva especies endémicas, es decir, que viven en esta región o tienen allí uno de sus ambientes principales. Entre los animales más mencionados aparecen la mojarra desnuda, la rana de Somuncurá, la lagartija de las rocas, algunas subespecies de piche patagónico y el pilquín o chinchillón. También existen plantas adaptadas al clima seco, como coirones, jarillas, neneos y arbustos bajos propios de la estepa y el monte patagónico.
Cómo visitar la Meseta de Somuncurá

Visitar la Meseta de Somuncurá requiere planificación. No es un destino de recorridos masivos ni caminos urbanos: se trata de una zona amplia, aislada y sensible. Por eso, se recomienda ingresar con guía baqueano, especialmente para evitar desorientaciones y recorrer el área sin afectar sus ambientes naturales.
Entre sus atractivos se destacan los paisajes abiertos, las formaciones de basalto, los cañadones, las lagunas temporarias, la observación de fauna y el contacto con una Patagonia silenciosa, muy distinta a la de bosques y montañas nevadas. Su nombre proviene del mapuche y suele interpretarse como “piedra que suena” o “piedra que habla”, una imagen que parece resumir el carácter de este lugar: una meseta antigua, solitaria y llena de historias naturales.

