Sarmiento no se llamaba Domingo: conocé cuál era el verdadero nombre del "Padre del Aula" - Billiken
 

Sarmiento no se llamaba Domingo: conocé cuál era el verdadero nombre del "Padre del Aula"

cuál era el verdadero nombre de Domingo Faustino Sarmiento
Aunque todos lo conocemos como Domingo Faustino, ese fue un nombre que él eligió. Pero en realidad, su verdadero nombre era otro.
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En los libros de historia, pero también en las conversaciones cotidianas, es muy común hacer mención a los próceres de la patria por su nombre completo (o al menos varios de sus nombres). Tal es caso de Domingo Faustino Sarmiento, considerado el "Padre del Aula" en Argentina.

A él nos podemos referir como Domingo Faustino o como Sarmiento indistintamente, porque sabemos que no hay otra figura histórica tan reconocida en el país que lleve el mismo nombre propio.

Pero lo que pocas personas conocen es que, en realidad, Domingo no era el verdadero nombre de Sarmiento. Sí lo era, en cambio, Faustino, junto a otros más.

¿Cuál era el verdadero nombre de Sarmiento y por qué se lo cambió?

¿Sabías que Sarmiento no se llamaba Domingo?

El nombre completo del prócer argentino era Faustino Valentín Quiroga Sarmiento, y fue él mismo quien decidió adoptar Domingo como su primer nombre.

Había nacido el 15 de febrero de 1811 en San Juan, hijo de José Clemente Quiroga Sarmiento y Paula Albarracín, que eran devotos de Santo Domingo, una figura religiosa emparentada con el catolicismo. Por eso desde su natalicio, a pesar de que lo habían bautizado como Faustino Valentín, decidieron apodarlo cariñosamente "Domingo".

Una vez que Sarmiento tomó estado público por su carrera política, decidió mantener aquel apodo que se había ganado en la primera infancia. Así, todos los documentos públicos los firmó con su nombre "adoptivo".

Cinco datos curiosos de Domingo Faustino

  1. Aprendió a leer de forma autodidacta a los cuatro años. Sarmiento no pudo ir a ninguna escuela debido al pueblo en el que nació, por ende sus primeros maestros fueron su padre José Clemente y su tío José Eufrasio Quiroga Sarmiento. De este modo, quien luego fuera docente aprendió a leer por sus propios medios a una corta edad.
  2. Tuvo asistencia perfecta como alumno. Durante los primeros nueve años que cursó en la Escuelita de la Patria ubicada en la provincia de San Juan, tuvo una asistencia perfecta: no faltó nunca a clase.
  3. Su faceta artística. A Sarmiento le gustaba dibujar. Para él, el arte resumía la más profunda de las sabidurías y creía que era el más perfecto de los actos creadores por elevar, enriquecer y distinguir a las personas por sobre las mezquindades materiales. A lo largo de toda su vida dejó plasmada su faceta artística y su deslumbre por los grandes artistas de su época. 
  4. Sus inicios como periodista. En 1836 regresó a San Juan y concretó un sueño: fundar un diario desde donde poder transmitir sus ideas. Así nació El Zonda. Parece que las críticas de Sarmiento fueron muchas y alcanzaron al gobierno sanjuanino, que lo persiguió hasta lograr que cerrara el periódico en 1840. Decidió volver a Chile, con una vocación clara: el periodismo y un interés obsesivo, la educación, en la que veía la solución a la mayoría de los males que asolaban a la América Latina de su época.
  5. Era un fanático de las frutas sanjuaninas. En una de las cartas que Sarmiento le envió a su hermana Bienvenida reveló sus gustos por los dulces, las conservas y las frutas sanjuaninas como los higos y los membrillos. Allí también contó su predilección por la

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