El Territorio Nacional de Formosa nació en un momento clave de la historia argentina. Hacia fines del siglo XIX, el Estado buscaba ordenar sus fronteras y dominar aquellas regiones donde habían asentamientos dispersos y aún vivían poblaciones originarias.
En ese contexto, la Ley Orgánica de los Territorios Nacionales (Ley 1532), sancionada en 1884 durante la presidencia de Julio Argentino Roca, reorganizó el extenso Territorio Nacional del Gran Chaco y lo dividió en dos nuevas gobernaciones: Chaco y Formosa.
El objetivo era integrar estas tierras al proyecto nacional y prepararlas para convertirse en provincias plenas. Mientras tanto, no tenía autonomía: es decir, no controlaban sus recursos y tampoco podían elegir a sus autoridades, cuestiones que dependían del Estado nacional.
Así, Formosa inició un camino propio que se prolongó durante siete décadas, hasta alcanzar el rango provincial en 1955.

Los milenarios habitantes del territorio
Mucho antes de la creación de esta nueva jurisdicción, el territorio estaba habitado por diversos pueblos originarios. Entre otros, vivían allí comunidades tobas, matacos, qom'leks, pilagás, payaguás, nivaklés y wichís.
Esa presencia se mantuvo firme incluso durante los primeros contactos europeos del siglo XVI, cuando las expediciones españolas llegaron al río Paraguay pero no lograron establecer poblaciones estables debido a la resistencia local y al profundo conocimiento que las comunidades tenían del ambiente chaqueño.
Los españoles que recorrieron la zona desde 1528 llamaron al lugar "Fermosa", que quería decir "hermosa" en el castellano antiguo. Así, el nombre persistió hasta el día de hoy para designar a una de las provincias más norteñas de Argentina.
Recién hacia fines del siglo XIX, con el avance del Estado argentino hacia el norte y también hacia el sur, se impuso una nueva estructura política, militar y administrativa a estos pueblos y sus formas de vida.
Cómo se configuró la región tras la división del Gran Chaco

La creación del Territorio Nacional de Formosa no puede entenderse sin la historia del Territorio Nacional del Gran Chaco, que existió entre 1872 y 1884.
Fue la primera jurisdicción territorial creada por la Argentina fuera de los límites provinciales y abarcó áreas que hoy pertenecen a Formosa, Chaco, Santa Fe, Salta y Santiago del Estero. A partir de 1884, esta gran extensión se reorganizó:
- La cabecera original, Villa Occidental, fue devuelta al Paraguay tras el laudo arbitral del presidente estadounidense Rutherford B. Hayes.
- El gobierno territorial se trasladó provisoriamente a la Isla del Cerrito.
- Finalmente, la sede se fijó en la recién fundada ciudad de Formosa, que comenzó a crecer junto al nuevo territorio.
El Territorio Nacional de Formosa: límites, autoridades y primeras poblaciones

Para fines del siglo XIX, cuando el naciente Estado argentino comenzó a consolidar su presencia al norte y al sur de las Provincias Unidas, se sancionó la Ley 1532 que dio creación a los Territorios Nacionales.
El Territorio Nacional de Formosa quedó ubicado al norte del río Teuco-Bermejo. Sus límites estaban marcados por tres grandes cursos de agua: el río Paraguay al este, el Pilcomayo al norte y el Bermejo al sur. Al oeste se trazó una línea imaginaria que pasaba por el Fuerte Belgrano.
La estructura administrativa también fue definida por esta norma. El gobernador era designado por el Poder Ejecutivo Nacional con acuerdo del Senado y ejercía funciones durante tres años. Actuaba, además, como comandante en jefe de la gendarmería y la guardia nacional.
Además, se organizó el territorio en cinco departamentos, cada uno con su juez de paz y comisario de policía. El objetivo era claro: que estos territorios se desarrollaran económicamente y crecieran en población para poder sumarse al país como provincias plenas.
Imagen de portada: Archivo histórico / Secretaría de Educación.

