Victoria Ocampo nació en Buenos Aires y se convirtió en una de las personalidades culturales más influyentes de la Argentina. Su historia no se explica solo por sus libros, sino también por su papel como impulsora de debates intelectuales, creadora de la revista Sur y promotora de encuentros entre escritores, artistas y pensadores de distintas partes del mundo. Por eso, a 136 años de su nacimiento, sigue siendo una figura indispensable para entender la literatura y la vida cultural del país.
En esta nota vamos a ver:
- Cuándo nació y cómo se acercó a la literatura,
- Cuáles fueron sus obras más importantes,
- Por qué su legado todavía sigue vigente.
Victoria Ocampo y sus primeros pasos en la literatura

Victoria Ocampo nació el 7 de abril de 1890 en el seno de una familia tradicional argentina. Fue la mayor de seis hermanas, entre ellas Silvina Ocampo, que también llegaría a ser una escritora muy reconocida. Como era habitual en ciertos sectores acomodados de la época, recibió educación en su casa, con institutrices, y aprendió desde muy chica francés e inglés. Esa formación marcó buena parte de su vida intelectual.
Su acercamiento a la literatura fue temprano. El Ministerio de Cultura recuerda que era una lectora apasionada y que incluso escondía libros para leerlos. En 1920 publicó su primer artículo, “Babel”, sobre La divina comedia de Dante. Poco después llegaron sus primeros libros: De Francesca a Beatrice en 1924 y La laguna de los nenúfares en 1926.
En esos años también empezó a viajar con frecuencia a Europa, especialmente a París, y a entrar en contacto con figuras del mundo cultural internacional. Esa experiencia amplió su mirada y la ayudó a construir un perfil singular dentro de la Argentina de la época: el de una escritora que pensaba la cultura como un puente entre lenguas, países y tradiciones.
Victoria Ocampo, Sur y sus obras más importantes
Si hay un proyecto inseparable de Victoria Ocampo, ese es la revista Sur, fundada en 1931. Desde la UNESCO la definen como una revista cultural y editorial icónica de América Latina, y destacan que funcionó como un verdadero puente entre culturas. Durante décadas, Ocampo la dirigió de manera ininterrumpida y desde sus páginas difundió autores argentinos y extranjeros, además de intervenir en los grandes debates de su tiempo.
Entre sus obras más importantes suelen destacarse:
- De Francesca a Beatrice (1924), uno de sus primeros libros.
- La laguna de los nenúfares (1926), publicado antes de la creación de Sur.
- La serie Testimonios, donde reunió impresiones de lectura, viajes, experiencias y retratos de figuras notables.
- Su Autobiografía, publicada de manera póstuma en varios tomos entre 1979 y 1984.
Entre los episodios curiosos de su vida aparece su relación con grandes figuras internacionales. Uno de los más recordados fue su vínculo con Rabindranath Tagore, a quien conoció en la Argentina y sobre quien escribiría más tarde Tagore en las barrancas de San Isidro. También tuvo una relación muy activa con escritores, artistas y pensadores que pasaron por sus casas y por el círculo de Sur.
Victoria Ocampo: curiosidades, lucha cultural y legado

La figura de Victoria Ocampo fue mucho más amplia que la de una autora de libros. La UNESCO señala que fue pionera en la lucha por la igualdad de género en América del Sur. En 1936 fundó junto con otras mujeres la Unión de Mujeres Argentinas, y desde Sur impulsó textos decisivos para el reconocimiento de la mujer creadora.
Otra curiosidad importante es que en 1977 fue designada miembro de la Academia Argentina de Letras, y el Ministerio de Cultura remarca que fue la única mujer en recibir esa distinción en ese momento. Dos años después, el 27 de enero de 1979, murió a los 88 años.
Su legado siguió creciendo incluso después de su muerte. En 1973 donó sus dos casas históricas a la UNESCO, y Villa Ocampo quedó convertida con el tiempo en un centro cultural abierto al público. Hoy, esa casa funciona como una parte viva de su memoria y de su proyecto intelectual.
A 136 años de su nacimiento, Victoria Ocampo sigue siendo una figura central de la cultura argentina. No solo por lo que escribió, sino por todo lo que ayudó a hacer posible: el diálogo entre culturas, la circulación de ideas, la visibilidad de nuevas voces y una manera de entender la literatura como parte activa de la vida pública.

