La banana es una de las frutas más fáciles de comer: se pela con las manos, tiene una pulpa blanda y, en las variedades comerciales, prácticamente no contiene semillas duras. Sin embargo, sus antepasados silvestres eran muy diferentes y estaban llenos de semillas negras.
La explicación no está en que las semillas "desaparecieron" de repente, sino en miles de años de domesticación. Las personas fueron seleccionando y multiplicando plantas que producían frutos más carnosos, dulces y con menos semillas, hasta obtener muchas de las bananas que conocemos hoy.
¿Cómo era la banana antes de ser domesticada?

Las bananas pertenecen al género Musa. Musa acuminata es uno de los principales antepasados silvestres de las variedades que se cultivan actualmente. Esas plantas producían frutos con numerosas semillas duras y negras, rodeadas por mucha menos pulpa que la que encontramos en una banana de supermercado.
La domesticación comenzó hace alrededor de 7.000 años en el sudeste de Asia y el Pacífico occidental, con Nueva Guinea como una región central en ese proceso. A lo largo del tiempo se produjeron cruzamientos naturales entre distintas plantas y las comunidades humanas conservaron aquellas que ofrecían frutos más fáciles de comer.
Así aparecieron híbridos con características muy útiles: más pulpa, menos semillas y capacidad de formar frutos aunque no hubiera fecundación. Esos ejemplares fueron multiplicados una y otra vez por las personas.
¿Por qué la banana actual no tiene semillas?
Muchas bananas comestibles producen frutos mediante un fenómeno llamado partenocarpia: el ovario de la flor se desarrolla sin que sea necesaria la fecundación. Por eso el fruto puede crecer sin formar semillas maduras y viables.
Además, gran parte de las variedades comerciales son triploides: poseen tres juegos de cromosomas en lugar de dos. Esa característica dificulta la reproducción sexual y hace que sean prácticamente estériles.
Los pequeños puntos oscuros que pueden verse en el centro de la pulpa no son semillas capaces de originar una planta nueva. Son restos de óvulos que no llegaron a desarrollarse plenamente.
Entonces, ¿cómo se cultivan nuevas plantas? Los productores las reproducen de manera vegetativa, utilizando brotes que nacen de estructuras subterráneas de la planta. Así se obtienen ejemplares genéticamente muy parecidos o idénticos a la planta original.
Tres curiosidades sobre las bananas actuales
La transformación de la banana dejó otras características llamativas:
- Botánicamente es una baya: el fruto se desarrolla a partir del ovario de una flor.
- El banano no es un árbol verdadero: es una hierba gigante cuyo "tronco" es un pseudotallo formado por bases de hojas superpuestas.
- Los frutos crecen en "manos": cada conjunto puede reunir entre 10 y 20 bananas, conocidas individualmente como "dedos".
