Mucho antes de que existieran los despertadores, el canto del gallo ya anunciaba que un nuevo día estaba por comenzar. Su “quiquiriquí” suele escucharse incluso antes de que aparezcan los primeros rayos de Sol. Y eso no es una casualidad.
Durante mucho tiempo se pensó que estas aves simplemente reaccionaban al aumento de luz del amanecer. Sin embargo, diferentes experimentos demostraron que pueden comenzar a cantar aunque permanezcan en condiciones de muy poca luz. El verdadero protagonista es su reloj biológico, un mecanismo interno que organiza distintas actividades del organismo a lo largo de aproximadamente 24 horas.
¿Cómo sabe el gallo que está por amanecer?

El organismo de muchos animales tiene ritmos circadianos, ciclos internos que regulan actividades como el sueño, la alimentación o los momentos de mayor actividad.
En el caso del gallo, ese mecanismo también influye sobre el canto. Un estudio de los investigadores Tsuyoshi Shimmura y Takashi Yoshimura, publicado en Current Biology en 2013, comprobó que los animales cantaban antes del comienzo del período de luz incluso cuando las condiciones externas no les permitían observar un amanecer normal.
Cuando los científicos mantuvieron a los gallos bajo una iluminación tenue y constante, el comportamiento siguió apareciendo siguiendo un ciclo propio. Eso indicaba que no necesitaban esperar a que la luz del Sol activara directamente el canto.
En otras palabras, el gallo anticipa la mañana.
El gallo no canta solamente cuando sale el Sol
Que exista un reloj interno no significa que el ambiente no importe.
La luz puede ayudar a mantener sincronizado ese reloj con el ciclo natural de días y noches. Además, distintos estímulos externos —como determinados sonidos o el canto de otros individuos— pueden desencadenar vocalizaciones.
El estudio de 2013 comprobó precisamente que tanto la luz como los sonidos podían estimular el canto. Sin embargo, la respuesta era más fuerte en determinados momentos del ciclo diario, otra señal de que el reloj interno seguía teniendo un papel central.
Por eso un gallo también puede cantar a otras horas. Nanta señala que estas aves pueden vocalizar durante el día y responder ante ruidos, movimientos u otros gallos. El canto no funciona únicamente como un “anuncio del amanecer”: también forma parte de su comportamiento social.
¿Para qué sirve el canto del gallo?
El sonido tiene una importante función de comunicación. Entre otras cosas, permite hacer notar la presencia de un macho frente a otros integrantes del grupo.
Por eso pueden combinarse diferentes razones:
- Anticipar el inicio del período de actividad, gracias al reloj biológico.
- Comunicar su presencia a otros gallos.
- Responder a estímulos externos, como sonidos o cambios de iluminación.
- Participar en la organización social del grupo.
Esta última función produjo otro descubrimiento curioso.
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El individuo de mayor rango comenzaba a cantar primero casi todas las mañanas. Después lo seguían los demás de acuerdo con su posición dentro de la jerarquía. Cuando los investigadores retiraron al gallo dominante, el segundo pasó a iniciar el canto.
En los experimentos, el canto previo al amanecer comenzó, en promedio, cerca de 1,8 horas antes de que se encendieran las luces. El gallo de mayor rango inició primero la secuencia en alrededor del 98% de los casos observados.
Esto demuestra que el comportamiento depende de algo más que la luz. El reloj biológico marca un momento favorable para cantar, pero la vida social también puede modificar quién lo hace primero.
Así, el famoso canto del gallo no ocurre porque el animal observe el horizonte y decida anunciar que apareció el Sol. Su organismo lleva su propio reloj. La luz exterior ayuda a ponerlo en hora, pero el mecanismo interno puede anticipar la llegada de la mañana mucho antes de que nosotros veamos el primer rayo del día.
