El árbol sangre de dragón es una de las especies más curiosas que dio la naturaleza. Su nombre no es casual: al cortar su corteza, libera una savia de color rojo intenso que durante siglos se usó de manera medicinal. Pero más allá de su aspecto llamativo, este árbol es hoy una especie en peligro de extinción.
Su hogar principal es la isla de Socotra, un archipiélago del océano Índico que pertenece a Yemen y que se separó del continente africano hace unos 10.000.000 de años. Ese aislamiento permitió el desarrollo de una biodiversidad única, con plantas que no existen en ningún otro lugar del mundo.
Dentro de ese paisaje casi prehistórico, el árbol sangre de dragón se volvió un símbolo natural y cultural. Vive en promedio unos 600 años y forma parte de los restos del antiguo bosque conocido como Dragonsblood, que sobrevive en montañas de granito y mesetas de piedra caliza.
Cómo es el árbol sangre de dragón
El árbol sangre de dragón, cuyo nombre científico es Dracaena cinnabari, fue descrito por primera vez en 1882 por el botánico Isaac Bayley Balfour. Puede alcanzar hasta 10 metros de altura y se distingue por su copa en forma de semiesfera, similar a un paraguas o a una seta gigante.
Sus ramas se abren hacia afuera y sostienen hojas rígidas y verticales, de entre 30 y 60 centímetros de largo. Esta forma no es solo estética: cumple una función vital en un entorno árido, ya que ayuda a captar la humedad de la niebla y la lluvia, que luego cae al suelo.
Crece de manera natural entre los 150 y los 1.600 metros sobre el nivel del mar, especialmente en zonas montañosas envueltas en neblina.
Para qué se usó su "sangre de dragón"
La resina conocida como "sangre de dragón" fue muy valorada desde la Antigüedad. Solo se recolecta una vez al año, lo que explica su alto valor histórico y comercial. A lo largo del tiempo, tuvo múltiples usos, entre ellos:
- Preparación de ungüentos y remedios tradicionales para heridas, fiebre y problemas digestivos.
- Elaboración de tintes, incienso y pigmentos rojos para madera.
- Uso como barniz para instrumentos musicales, como violines, desde el siglo XVIII.
En la actualidad, también se emplea como pegamento y como ingrediente en productos industriales, como pastas de dientes y cosméticos.
Un emblema natural en riesgo
Socotra, la isla donde se encuentra este árbol tan particular, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su biodiversidad excepcional: más de un tercio de sus plantas son endémicas.
Dentro de ese ecosistema, el árbol sangre de dragón cumple un rol clave. Sus copas ayudan a conservar el agua y permiten que otras especies sobrevivan en un clima cada vez más seco.
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Sin embargo, el cambio climático amenaza su supervivencia. Según informó EuroNews, la falta de renovación natural de estos árboles se debe al aumento de la sequedad en la isla.
La desaparición del árbol sangre de dragón no implicaría solo perder una especie única, sino también alterar el delicado equilibrio natural del lugar donde aún sobrevive.