El misterio de Prototaxites, el fósil gigante que podría pertenecer a una forma de vida perdida - Billiken
 

El misterio de Prototaxites, el fósil gigante que podría pertenecer a una forma de vida perdida

El misterio de Prototaxites, el fósil gigante que podría pertenecer a una forma de vida perdida
El prototaxites fue uno de los organismos más extraños de los primeros paisajes terrestres. Durante años, muchos científicos pensaron que podía tratarse de un hongo gigante, pero una investigación reciente volvió a cambiar el panorama: sus fósiles muestran características que no encajan del todo ni con los hongos ni con las plantas.
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Prototaxites es el nombre de un organismo fósil que vivió hace más de 400 millones de años y que, todavía hoy, desconcierta a la ciencia. Durante mucho tiempo, muchos especialistas pensaron que podía tratarse de un hongo gigante.

Sin embargo, una investigación publicada en 2026 volvió a poner esa idea en duda: según sus autores, este ser vivo podría no haber sido ni planta ni hongo, sino parte de una rama extinta de la vida que ya no existe en la Tierra.

En esta nota vamos a tocar los siguientes temas:

  • Qué era Prototaxites y por qué fue tan llamativo en los paisajes antiguos,
  • Qué descubrieron los científicos en los fósiles mejor conservados,
  • Por qué su clasificación sigue siendo uno de los grandes misterios de la paleontología.

Qué era Prototaxites y por qué desconcierta a la ciencia

El misterio de Prototaxites, el fósil gigante que podría pertenecer a una forma de vida perdida

A simple vista, Prototaxites parecía un tronco. Sus fósiles tenían forma de columna, podían medir hasta ocho metros de alto y cerca de un metro de diámetro, por lo que se trataba de uno de los organismos terrestres más grandes de su tiempo.

Vivió durante el Devónico, un período muy antiguo que sucedió hace al menos 359 millones de años, en el que la vida sobre la tierra firme recién estaba dando pasos importantes.

El problema es que esos “troncos” no encajan del todo con los grupos conocidos. Cuando el geólogo canadiense John William Dawson estudió estos restos en el siglo XIX, creyó que estaba ante una especie de conífera primitiva, y por eso le dio un nombre que alude a un “tejo primitivo”.

Con el paso del tiempo, esa interpretación fue cambiando: algunos investigadores pensaron que era un alga, otros defendieron que se trataba de un gran hongo y, más recientemente, reapareció la posibilidad de que pertenezca a un linaje extinguido sin equivalente actual.

Prototaxites en un mundo sin árboles altos

Una de las razones por las que Prototaxites resulta tan fascinante es el mundo en el que vivió. Hace unos 407 millones de años, los ecosistemas terrestres eran muy distintos de los actuales.

En el famoso yacimiento de Rhynie, en Escocia, donde apareció el fósil analizado en el nuevo estudio, se conservaron plantas muy primitivas, hongos y otros organismos de un paisaje terrestre temprano. Las plantas de ese ambiente eran bajas y simples: algunas rondaban apenas unas decenas de centímetros de altura.

En ese contexto, Prototaxites debió de ser una presencia imponente. Si realmente se elevaba varios metros por encima del suelo, sobresalía muchísimo en un paisaje donde todavía no existían bosques como los actuales.

Por eso, cuando los paleontólogos lo reconstruyen, suele aparecer como una gran columna solitaria, casi como una torre en medio de un ambiente de plantas pequeñas. Esa imagen ayuda a entender por qué llamó tanto la atención desde que fue descubierto.

Por qué Prototaxites ya no encaja del todo entre los hongos

Durante años, la hipótesis del hongo gigante ganó fuerza. Una línea de evidencia importante fue el análisis de isótopos de carbono, que sugería que Prototaxites no obtenía energía mediante fotosíntesis, como hacen las plantas, sino que era heterótrofo, es decir, que se alimentaba de materia orgánica producida por otros seres vivos.

Eso lo acercaba más al modo de vida de los hongos. Sin embargo, incluso esos resultados siguieron siendo discutidos, porque el organismo era demasiado extraño y enorme en comparación con los hongos conocidos.

La novedad del trabajo publicado en Science Advances es que no se quedó solo en la forma general del fósil, sino que comparó su estructura interna y su composición química con la de hongos fósiles y actuales del mismo ambiente.

Los investigadores analizaron un ejemplar de Prototaxites taiti del yacimiento escocés y encontraron dos cosas llamativas: una organización interna mucho más compleja de lo esperado y una química que no coincide con la de los hongos conocidos.

Las pistas que encontraron los científicos sobre Prototaxites

El nuevo estudio reunió varias pistas que explican por qué el debate volvió a abrirse. Entre las más importantes, se destacan estas:

  • Estructura interna compleja: el fósil presentaba tres tipos diferentes de tubos entrelazados, con zonas de ramificación muy densas y complejas.
  • Ausencia de quitina detectable: la quitina suele aparecer en hongos fosilizados y también en insectos, pero en este ejemplar no fue encontrada.
  • Composición química distinta: al comparar su “huella química” con la de otros organismos, los investigadores no hallaron coincidencias claras con grupos vivos conocidos.
  • Contexto excepcional de preservación: el yacimiento escocés conserva detalles muy finos, lo que vuelve especialmente valiosos estos resultados.

A partir de esas evidencias, el equipo propuso que Prototaxites podría pertenecer a una línea eucariota completamente extinta. En otras palabras, no sería un hongo raro ni una planta extraña, sino un tipo de organismo multicelular que ya no tiene representantes vivos.

Aun así, los propios autores fueron prudentes: sostienen que sus resultados debilitan mucho la hipótesis fúngica, pero no cierran definitivamente el caso.

Qué cambia si no era planta ni hongo

La posibilidad de que Prototaxites no encaje en ninguno de los grandes grupos conocidos vuelve todavía más interesante la historia de la vida en la Tierra.

Muchas veces imaginamos la evolución como un árbol ordenado, en el que cada rama lleva a seres vivos actuales. Pero el registro fósil muestra otra cosa: hubo líneas enteras que aparecieron, prosperaron durante un tiempo y después desaparecieron por completo.

Si esta nueva interpretación es correcta, Prototaxites sería una prueba espectacular de esa diversidad perdida. También obligaría a revisar cómo eran los primeros ecosistemas terrestres.

Tal vez aquellos paisajes no estaban dominados solo por plantas bajas, hongos y pequeños animales, sino también por organismos extraños que hoy no podemos comparar con nada vivo. Eso ayudaría a explicar por qué algunos fósiles del Devónico parecen tan difíciles de clasificar con las categorías actuales.

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