Rosario Vera Peñaloza fue una de las grandes educadoras argentinas. Su nombre aparece cada año en las escuelas porque el 28 de mayo, fecha de su fallecimiento, se conmemora el Día Nacional de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera.
A lo largo de su vida, ocupó casi todos los roles posibles dentro de la educación: fue maestra jardinera, docente de grado, profesora, directora, inspectora, supervisora, fundadora de instituciones educativas y capacitadora de otros docentes. Su trabajo fue clave para impulsar la educación inicial en Argentina y para pensar una escuela más activa, creativa y cercana a los chicos.
Una infancia marcada por la escuela
Rosario Vera Peñaloza nació en La Rioja el 25 de diciembre de 1873. Fue la menor de cuatro hermanas, hija de Eloy Vera y Mercedes Peñaloza, y quedó huérfana cuando todavía era muy chica. Su tía materna, que también fue su madre de crianza, le enseñó a leer y escribir.
Después de terminar sus estudios primarios en San Juan, regresó a su provincia natal e ingresó a la Escuela Normal de La Rioja. Allí comenzó su formación como maestra.
Más tarde se trasladó a Paraná, una ciudad muy importante para la educación argentina de fines del siglo XIX, donde obtuvo el Título Superior de Enseñanza. En esa etapa fue alumna de Sara Eccleston, una educadora que tendría mucha influencia en su carrera.
Rosario Vera Peñaloza y los jardines de infantes

Uno de los grandes aportes de Rosario Vera Peñaloza fue su trabajo por la educación inicial. En 1897 se graduó como Profesora de Kindergarten en la Escuela de Profesores del Jardín de Infantes de Paraná. Un año después, fundó el jardín de infantes anexo a la Escuela Normal de La Rioja, el primero de una larga serie de jardines que impulsó en ciudades como Buenos Aires, Córdoba y Paraná.
Para ella, el jardín de infantes no era solo un lugar donde los chicos pasaban el tiempo antes de entrar a la primaria, sino que era, sobre todo, una etapa fundamental de la educación. Allí, los niños podían aprender a través del juego, la exploración, los sentidos, la creatividad, la palabra y el contacto con materiales concretos.
En su formación estudió ideas de pedagogos como Friedrich Fröbel y María Montessori, y buscó adaptarlas a la realidad argentina. Por eso recomendaba usar elementos simples y disponibles, como algodón, lana, piedras, arena, paja o materiales de descarte, para crear recursos didácticos al alcance de más escuelas.
La educadora que recorrió el país

Su carrera no se limitó a una sola ciudad. En 1906 fue vicedirectora de la Escuela Normal de La Rioja y, al año siguiente, se mudó a Córdoba para ocupar el mismo cargo en la Escuela Provincial Juan Bautista Alberdi. Entre 1912 y 1917 fue directora de la Escuela Normal N.º 1 de la ciudad de Buenos Aires, donde llegó a reemplazar a profesores ausentes y a participar de manera muy activa en la vida escolar.
También fue inspectora de escuelas municipales y dictó clases de pedagogía y matemática. Además, recorrió distintas provincias para dar cursos, conferencias y capacitaciones. Su objetivo era llevar nuevas ideas de enseñanza a más lugares del país, especialmente en una época en la que formar docentes era una tarea urgente.
El sueño de Rosario Vera Peñaloza
En 1931, Rosario Vera Peñaloza concretó uno de sus proyectos más originales: la creación del Museo Argentino en el Instituto Bernasconi. Este espacio estaba pensado como un lugar de investigación y producción de materiales educativos. Su propuesta tomaba como base la teoría pedagógica de Joaquín V. González, que daba mucha importancia a la geografía como punto de partida para enseñar.

Pero Rosario le sumó una mirada muy propia. Incorporó elementos regionales, danzas folclóricas, instrumentos musicales, trenzados, dulces y otros saberes locales. Quería que la escuela no enseñara solo contenidos generales, sino también aspectos de la cultura argentina y de las distintas regiones del país.
Después de una vida dedicada a la educación, Rosario Vera Peñaloza murió el 28 de mayo de 1950, a los 77 años. En su homenaje, esa fecha fue elegida para recordar a los jardines de infantes y a las maestras jardineras de Argentina.
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