El granizo es una forma de precipitación sólida que aparece durante algunas tormentas intensas. Su formación ocurre dentro de nubes muy altas, con corrientes de aire poderosas, gotas de agua muy frías y un proceso de congelamiento que puede repetirse varias veces.
Por eso, no todas las tormentas producen granizo. Y, cuando lo hacen, no siempre las piedras tienen el mismo tamaño. Algunas apenas parecen bolitas de hielo; otras pueden alcanzar dimensiones capaces de dañar techos, autos, cultivos y ventanas.
¿Qué es el granizo?

El granizo es una precipitación formada por piezas de hielo. Para que una partícula sea considerada granizo, generalmente debe tener al menos 5 milímetros de diámetro. Si es más pequeña, suele clasificarse dentro de otros tipos de precipitación helada.
A diferencia de la nieve, que se forma con cristales de hielo livianos, el granizo aparece como piedras compactas, duras e irregulares. Puede ser redondo, ovalado o tener formas muy desparejas. Además, muchas veces está formado por capas, como si fuera una cebolla de hielo.
Esas capas cuentan parte de su historia: cada una se formó cuando la piedra de granizo atravesó zonas de la nube con distintas cantidades de agua y diferentes temperaturas.
¿Cómo se forma el granizo dentro de una nube?
El granizo se forma dentro de nubes de tormenta muy desarrolladas, especialmente las cumulonimbus. Estas nubes pueden crecer de manera vertical hasta grandes alturas y contener corrientes de aire ascendentes muy intensas.
El proceso comienza cuando pequeñas gotas de agua son arrastradas hacia zonas altas de la nube, donde la temperatura está por debajo de los 0 °C. Allí, esas gotas pueden congelarse y formar un núcleo inicial de hielo.
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La corriente ascendente puede mantener esa partícula dentro de la nube durante más tiempo. Mientras sube, baja y vuelve a subir, el pequeño núcleo de hielo choca con gotas de agua superenfriada, es decir, agua líquida que está por debajo del punto de congelación. Al tocar la superficie helada, esas gotas se congelan y agregan nuevas capas.
Así, la piedra de granizo aumenta su tamaño. Finalmente, cuando se vuelve demasiado pesada para que la corriente ascendente la sostenga, cae hacia la superficie.
¿Qué relación tiene con las altas temperaturas?

Aunque parezca contradictorio, muchas granizadas ocurren después de días calurosos. El calor en la superficie ayuda a que el aire cercano al suelo se vuelva más liviano y ascienda. Si también hay humedad y una condición que favorezca el desarrollo de tormentas, pueden formarse nubes muy altas.
Ese aire cálido y húmedo sube, se enfría y condensa. Dentro de la nube, si las corrientes ascendentes son fuertes, las gotas pueden llegar a zonas muy frías y congelarse. Así se inicia el proceso que puede terminar en una granizada.
Por eso, el granizo no aparece solamente en invierno. De hecho, muchas tormentas con granizo se producen en épocas cálidas, cuando la atmósfera tiene suficiente energía para formar nubes de gran desarrollo vertical.
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¿Qué hacer ante la alerta de granizo?
El granizo puede causar daños importantes. Las piedras pequeñas suelen ser molestas, pero las grandes pueden romper vidrios, abollar autos, dañar techos y afectar cultivos. En casos extremos, también pueden lastimar a personas y animales.
Por eso, cuando hay alerta por tormentas severas, conviene evitar permanecer al aire libre, alejarse de ventanas, guardar objetos sueltos y proteger vehículos si es posible. También es importante no refugiarse bajo árboles durante una tormenta eléctrica, porque pueden atraer rayos o desprender ramas.
En zonas rurales, el granizo puede afectar cosechas completas en pocos minutos. Por eso, algunas regiones agrícolas utilizan redes antigranizo para proteger plantaciones sensibles.