La energía de la Tierra está creciendo porque el planeta hoy retiene más calor del que logra devolver al espacio. Dicho de un modo simple: entra energía del Sol, pero una parte cada vez mayor queda “atrapada” en el sistema climático. Ese desequilibrio no es una idea abstracta: ya se ve en océanos más cálidos, hielo que se derrite con mayor rapidez, aumento del nivel del mar y fenómenos extremos más intensos. En su informe Estado del Clima Global 2025, publicado el 23 de marzo de 2026, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que este desequilibrio energético alcanzó su valor más alto en 65 años de registros.
En esta nota vamos a tocar los siguientes temas:
- Qué significa que aumente la energía de la Tierra.
- Por qué el océano guarda casi todo el calor extra.
- Qué efectos concretos ya se observan en el planeta.
Qué es la energía de la Tierra y por qué hoy preocupa más
Cuando científicos y organismos internacionales hablan de la energía de la Tierra, se refieren al equilibrio entre la energía que entra desde el Sol y la que el planeta libera nuevamente hacia el espacio en forma de calor. En un clima estable, esas dos cantidades se compensan bastante bien. Pero cuando la balanza se inclina y queda más energía adentro que afuera, la Tierra se calienta. NASA explica que un desequilibrio positivo significa, justamente, que el sistema terrestre está ganando energía.
La causa principal está vinculada al aumento de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono y el metano, emitidos por actividades humanas. Esos gases funcionan como una barrera que dificulta la salida del calor. A eso se suman otros cambios que amplifican el problema, como la reducción del hielo marino, ciertas variaciones en las nubes y el aumento del vapor de agua. Un estudio difundido por NASA GISS en 2025 resumió que este desequilibrio energético se multiplicó en las últimas décadas y empuja el calentamiento de la atmósfera, los océanos, los continentes y la criósfera, es decir, las zonas congeladas del planeta.
El dato más reciente confirma que no se trata de una fluctuación pasajera. La OMM incorporó por primera vez este indicador como una de las variables centrales de su reporte anual y advirtió que el desequilibrio energético de 2025 fue el más alto de toda la serie observada. En otras palabras, la Tierra no solo sigue calentándose: además, lo hace con una reserva de calor acumulado cada vez mayor.
Por qué el exceso de calor termina en el océano
Aunque muchas veces se hable de “calentamiento global” pensando en la temperatura del aire, la mayor parte del calor extra no queda en la atmósfera. Según la OMM, más del 91% del exceso de energía se almacena en el océano; cerca del 5% calienta los continentes, alrededor del 3% se usa en derretir hielo y apenas un 1% calienta la atmósfera cercana a la superficie. Esa distribución ayuda a entender por qué el océano es la gran memoria térmica del planeta.
NASA también remarca que el agua tiene una enorme capacidad para almacenar calor. Por eso, incluso cuando el aire no marca récords todos los días, el océano puede seguir acumulando energía durante años. De acuerdo con ese organismo, cerca del 90% del exceso de calor asociado al calentamiento planetario del último siglo fue absorbido por el mar. NOAA, por su parte, informó que el contenido de calor del océano superior volvió a marcar un récord en 2025, quinto año consecutivo con un máximo histórico en esa medición.
Este punto es clave porque el océano no guarda ese calor de manera inocua. Cuando el agua se calienta, se expande y eso contribuye a la suba del nivel del mar. Además, las olas de calor marinas se vuelven más frecuentes, cambian las corrientes y se altera la vida de muchas especies. La OMM señaló, además, que el contenido de calor del océano alcanzó un nuevo récord en 2025 y que su ritmo de calentamiento fue más del doble en el período 2005-2025 respecto de 1960-2005.
Cómo cambia la energía de la Tierra: cuatro efectos que ya se observan
El aumento de la energía de la Tierra no se ve de una sola manera. Tiene varias consecuencias que ya forman parte de la realidad climática:
- Océanos más calientes: el mar absorbe la mayor parte del exceso de calor y alcanza valores récord, lo que favorece olas de calor marinas y altera ecosistemas.
- Suba del nivel del mar: el agua caliente se expande y, además, el deshielo de glaciares y capas de hielo agrega más agua al océano.
- Menos hielo y nieve: en 2025, la extensión anual del hielo marino ártico estuvo entre las más bajas registradas, mientras la Antártida también mostró valores muy bajos.
- Eventos extremos más probables o intensos: el calor extra en el sistema climático aporta energía a lluvias intensas, sequías, incendios, olas de calor y algunos ciclones tropicales.
Por eso los especialistas insisten en que mirar solo la temperatura del aire no alcanza. La temperatura superficial puede subir o bajar un poco de un año a otro por fenómenos naturales, como El Niño o La Niña, pero el calor almacenado en el océano ofrece una señal más robusta de lo que está pasando a largo plazo. Es, en cierto modo, un indicador más profundo del estado real del planeta.
Qué se puede esperar en los próximos años
La acumulación creciente de calor no implica que cada día vaya a ser más caluroso que el anterior, pero sí que el sistema climático parte de una base cada vez más cargada de energía. Y eso puede potenciar muchos procesos: lluvias más intensas porque una atmósfera más cálida retiene más vapor de agua, mares más altos, olas de calor marinas más duraderas y retrocesos adicionales del hielo.
También hay una idea importante para no perder de vista: una parte del calor ya incorporado seguirá influyendo durante mucho tiempo. El océano puede almacenar energía durante décadas, e incluso más. Por eso, cuando la OMM advierte que la Tierra acumula energía como nunca, no está hablando solo del presente, sino también del calor que puede seguir condicionando el clima del futuro.
Entender este fenómeno ayuda a leer mejor muchas noticias climáticas. Si se rompen récords de temperatura del mar, si los glaciares pierden masa o si se multiplican ciertos extremos, detrás de todos esos hechos aparece la misma explicación de fondo: la energía de la Tierra está desequilibrada. Y mientras el planeta siga reteniendo más calor del que libera, esa tendencia va a continuar.

