La sal en calles congeladas permite combatir uno de los principales peligros del invierno: las placas de hielo que vuelven resbaladizas las veredas y las rutas. El secreto está en una propiedad física conocida como descenso del punto de congelación.
El agua pura se congela a aproximadamente 0 °C. Sin embargo, cuando contiene sal disuelta, necesita alcanzar una temperatura inferior para pasar al estado sólido. Por eso, esparcir cloruro de sodio puede ayudar a derretir parte del hielo existente y, sobre todo, dificultar que vuelva a formarse rápidamente.
¿Cómo actúa la sal en calles congeladas?

Incluso sobre un bloque de hielo existe una pequeña cantidad de agua líquida en su superficie. Cuando los cristales de sal entran en contacto con ella, comienzan a disolverse y forman una salmuera, es decir, una mezcla de agua y sal.
Los iones de sodio y cloruro interfieren con la organización de las moléculas de agua necesaria para formar la estructura cristalina del hielo. Como consecuencia, la solución puede permanecer líquida por debajo de los 0 °C. Cuanta más sal contiene —hasta alcanzar determinados límites—, menor resulta su punto de congelación.
El proceso cumple varias funciones:
- Ayuda a derretir el hielo que ya cubre el pavimento.
- Retrasa una nueva congelación del agua presente en la superficie.
- Evita que nieve y hielo se adhieran con tanta fuerza al asfalto.
- Facilita el trabajo de las máquinas quitanieves y otros equipos de limpieza.
Por ese motivo, los servicios viales también pueden aplicar sal antes de una nevada o una lluvia helada. Esta estrategia, conocida como anti-icing, busca impedir que se forme una capa de hielo fuertemente adherida a la carretera.
¿La sal funciona aunque haga muchísimo frío?

No. Existe un límite para este efecto. Una mezcla de agua y cloruro de sodio en una concentración cercana al 23% puede permanecer líquida hasta aproximadamente -21 °C en condiciones ideales. Sin embargo, eso no significa que la sal común sea igualmente útil a cualquier temperatura.
La Administración Federal de Carreteras de Estados Unidos señala que, en la práctica, el cloruro de sodio actúa demasiado lentamente cuando la temperatura del pavimento cae aproximadamente por debajo de -9 °C o -10 °C. En condiciones extremadamente frías pueden emplearse otros productos o materiales que aumenten el agarre, como arena y grava.
También es importante utilizar la cantidad adecuada. El exceso de sal puede favorecer la corrosión de vehículos e infraestructuras y terminar en suelos, cursos de agua y humedales. Por eso, los sistemas modernos de mantenimiento buscan aplicarla solamente donde y cuando resulta necesaria.
Así, la sal en calles congeladas aprovecha un principio sencillo de la química: modificar el agua para que necesite una temperatura más baja para convertirse en hielo. De esta manera, contribuye a mantener las superficies transitables y reducir los riesgos durante el invierno.

