Podemos cortar el pelo con tijeras, máquina o navaja y no sentir dolor en cada cabello que se parte. Sin embargo, si alguien tira con fuerza de uno, la sensación cambia por completo. ¿Cómo puede ocurrir si se trata del mismo pelo?
La respuesta está en su anatomía. La parte que sobresale de la piel recibe el nombre de tallo capilar y está formada principalmente por células muertas cargadas de queratina, una proteína resistente. Esa estructura no tiene nervios capaces de enviar señales de dolor al cerebro. El folículo situado dentro de la piel, en cambio, sí forma parte de un tejido vivo y está rodeado de terminaciones nerviosas.
¿Qué parte del pelo estamos cortando?

Cada cabello tiene una zona visible y otra escondida.
El tallo capilar es la parte que emerge por encima de la piel. Está formado por células que, durante su desarrollo, se llenaron de queratina y perdieron sus estructuras internas hasta convertirse en una fibra resistente. Por eso se considera una estructura no viva.
El tallo puede dividirse, a su vez, en distintas capas:
- Cutícula: es la cubierta exterior y está formada por células aplanadas superpuestas.
- Corteza: constituye la mayor parte del cabello y determina buena parte de su resistencia y características físicas.
- Médula: puede encontrarse en la zona central de algunos cabellos más gruesos.
Ninguna de estas partes posee terminaciones nerviosas. Por eso una tijera puede atravesarlas sin activar los receptores que generan dolor.
¿Por qué cortar el pelo no duele?
El dolor aparece cuando ciertos receptores nerviosos detectan un estímulo potencialmente dañino y envían señales hacia el sistema nervioso.
Eso no puede suceder dentro del tallo capilar porque allí no hay nervios. El cabello proviene de células que se queratinizan y que la parte que cortamos carece de estructuras nerviosas capaces de transmitir dolor.
Algo parecido ocurre con las uñas: podemos cortar el extremo que sobresale sin sentir nada porque esa zona también está formada principalmente por queratina.
Pero eso no significa que todo lo relacionado con el cabello sea insensible. El cuero cabelludo sí tiene abundantes terminaciones nerviosas. Si las tijeras alcanzan accidentalmente la piel, el resultado puede doler porque allí sí existen receptores capaces de detectar una lesión.
El pelo crece desde una parte que sí está viva

El cabello visible no crece desde la punta. Todo comienza mucho más abajo, dentro del folículo capilar.
En su base se encuentra el bulbo, donde hay células que se dividen activamente. A medida que se forman nuevas células, estas ascienden, producen queratina, pierden sus estructuras internas y pasan a integrar el tallo. De esta manera, el cabello va siendo empujado hacia afuera.
La papila situada en la base del folículo cuenta además con pequeños vasos sanguíneos que aportan oxígeno y nutrientes necesarios para el crecimiento. Esta zona pertenece a tejido vivo, a diferencia del cabello que vemos por encima de la piel.
Univision explica justamente que el crecimiento se produce desde la raíz y no desde el extremo visible.
¿Por qué tirar del pelo sí puede doler?
Aquí aparece la prueba más evidente de que el folículo es diferente al tallo.
Alrededor de cada folículo existen fibras nerviosas sensoriales que detectan movimientos y otras alteraciones. Gracias a ellas podemos percibir incluso cuando un cabello se mueve por el viento o por un roce.
Cuando alguien tira del pelo, la fuerza no actúa solamente sobre la fibra externa: se transmite hasta la raíz y mueve o tensiona el folículo dentro de la piel. Sus terminaciones nerviosas responden entonces al estímulo, y por eso sentimos molestia o dolor.
Arrancar un cabello lleva esa situación todavía más lejos porque se aplica suficiente fuerza como para extraerlo del folículo.
Así, cortarse el pelo no duele porque las tijeras trabajan sobre una fibra de queratina sin nervios. La sensibilidad aparece más abajo, escondida dentro de la piel, donde el cabello nace y donde sí existe una compleja red de células vivas, vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.

