El sonido es un fenómeno físico que se produce cuando un cuerpo vibra y transmite esa vibración al medio que lo rodea. Esa transmisión se da en forma de ondas sonoras, que avanzan hasta llegar al oído y luego son interpretadas por el cerebro.
Para que exista sonido, hace falta un medio material que permita su propagación. Puede ser el aire, el agua o incluso un sólido. Por eso el sonido no viaja en el vacío y cambia según el entorno por el que se desplaza.
Cómo se produce el sonido

El sonido nace cuando un objeto vibra. Esa vibración altera las partículas del medio cercano y genera una onda que se expande. Si esa onda llega al oído humano dentro de un rango determinado, entonces puede ser escuchada.
Un ejemplo simple es una guitarra. Cuando se pulsa una cuerda, la cuerda vibra y hace vibrar también el aire que la rodea. Esa vibración viaja hasta el oído, donde se transforma en una señal que el cerebro reconoce como sonido.
Algo parecido ocurre con la voz humana. Las cuerdas vocales vibran al hablar, y esa vibración viaja por el aire. Así, lo que escuchamos no es otra cosa que una serie de ondas que se desplazan desde una fuente hasta quien las recibe.
La velocidad del sonido depende del medio. En el aire se mueve más lentamente que en el agua o en muchos sólidos. Eso pasa porque en los medios más densos las partículas están más cerca entre sí y transmiten mejor la vibración.
Características del sonido
Para entender mejor qué es el sonido, conviene mirar algunas de sus propiedades principales. Son las que permiten distinguir un sonido fuerte de uno suave, o uno grave de uno agudo.
- Frecuencia: indica cuántas vibraciones ocurren por segundo. Se mide en hertz y se relaciona con la altura del sonido. Los sonidos graves tienen menor frecuencia y los agudos, mayor.
- Amplitud: se vincula con la intensidad de la onda. En la vida cotidiana, esto suele percibirse como volumen.
- Longitud de onda: es la distancia entre dos puntos equivalentes de una onda. Está relacionada con la frecuencia.
- Timbre: es la cualidad que permite diferenciar dos sonidos aunque tengan la misma frecuencia e intensidad, como sucede con una misma nota tocada por un piano y por una flauta.
El oído humano puede percibir sonidos que, en general, se ubican entre los 20 Hz y los 20.000 Hz. Por debajo de ese rango se habla de infrasonido, y por encima, de ultrasonido. Algunos animales pueden oír frecuencias que las personas no perciben.
Estas características hacen posible una gran variedad de sonidos. Gracias a ellas podemos reconocer voces, distinguir instrumentos musicales y notar diferencias entre un susurro, una bocina o un trueno.
Sonido y ruido, ¿son lo mismo?

Aunque muchas veces se usan como si fueran equivalentes, sonido y ruido no son exactamente lo mismo. El sonido es cualquier vibración que se propaga por un medio y puede ser percibida. El ruido, en cambio, suele entenderse como un sonido no deseado o molesto.
La diferencia, entonces, no está solo en la onda, sino también en cómo la percibimos. Una canción puede ser agradable para una persona, pero convertirse en ruido para otra si aparece en un momento inoportuno o a un volumen excesivo.
Entonces, el ruido es un tipo de sonido pero con una diferencia principal: no tiene organización. Sus ondas son irregulares, caóticas y, muchas veces, molestas. El tráfico, una sirena o una construcción generan ruido porque sus vibraciones no siguen un patrón claro.
Hablamos de mezclas desordenadas de sonidos o con intensidades que dificultan la comunicación, el descanso o la concentración. Por eso también puede tener efectos negativos en la vida cotidiana, sobre todo cuando es constante.
