El oxígeno es un elemento químico fundamental para la vida. Está presente en el aire que respiramos y también forma parte de la molécula del agua, conocida como H₂O: dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno.
Pero cuando se dice que "el agua tiene oxígeno", no siempre se habla de lo mismo. Una cosa es el oxígeno unido químicamente al hidrógeno dentro de la molécula de agua, y otra muy distinta es el oxígeno disuelto, es decir, el gas oxígeno presente en el agua.
Esta diferencia es muy importante, ya que, por ejemplo, los peces y otros animales acuáticos no pueden aprovechar directamente el oxígeno que forma parte del H₂O; necesitan oxígeno disuelto en el agua para vivir.
¿Qué es el oxígeno disuelto?
El oxígeno disuelto es la cantidad de oxígeno gaseoso que está presente en el agua, que puede llegar de varias maneras. Una parte se incorpora desde la atmósfera, especialmente cuando hay movimiento, como en ríos, arroyos, cascadas o zonas con oleaje.
Otra parte proviene de la fotosíntesis. El agua también absorbe el oxígeno liberado por plantas acuáticas y algas durante este proceso.
¿Por qué el agua necesita oxígeno?

El oxígeno disuelto es clave para los ecosistemas acuáticos. Peces, insectos, crustáceos, moluscos y muchos microorganismos lo utilizan para respirar y realizar funciones básicas.
Cuando los niveles bajan demasiado, los organismos pueden estresarse, desplazarse o morir. En general, valores menores a 5 mg/L pueden ser estresantes para peces, y niveles por debajo de 3 mg/L son demasiado bajos para sostenerlos.
También influye en la calidad del agua. Niveles adecuados de oxígeno son necesarios para los procesos naturales de purificación.
Pero la cantidad de oxígeno disuelto no es siempre igual. Puede cambiar según distintos factores, como:
- La temperatura: cuando el agua está más caliente, suele retener menos oxígeno.
- El movimiento: el agua en movimiento facilita el intercambio de gases con el aire.
- La salinidad: a mayor salinidad, menor capacidad del agua para mantener el elemento disuelto.
- La materia orgánica: su descomposición puede consumir oxígeno y reducirlo en el agua.
Por eso, un arroyo frío y con corriente puede tener más de este elemento disponible que un estanque quieto, cálido y con mucha materia orgánica en descomposición.
¿Para qué sirve oxigenar el agua?
La oxigenación del agua es el proceso por el cual se aumenta la cantidad de oxígeno disuelto. Puede ocurrir naturalmente en cascadas y corrientes rápidas, o de manera artificial con aireadores, burbujeadores o sistemas que inyectan el elemento.
En ambientes controlados, como acuarios, lagunas artificiales o plantas de tratamiento, la oxigenación ayuda a sostener la vida acuática y a mejorar procesos de descomposición realizados por bacterias aeróbicas.
En el agua de consumo, algunos sistemas comerciales prometen beneficios para la salud, pero las fuentes oficiales consultadas destacan sobre todo su importancia ambiental y como indicador de calidad. Para las personas, lo esencial sigue siendo consumir agua segura y potable.
