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¿Por qué algunas abejas mueren después de picar?

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El aguijón de las obreras de la abeja melífera tiene diminutas púas que pueden quedar atrapadas en la piel. Al intentar escapar, el insecto puede sufrir una lesión abdominal mortal.
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Cuando pensamos en las abejas, es frecuente escuchar que solo pueden picar una vez porque después mueren. Pero esa afirmación necesita una aclaración: no ocurre con todas las especies ni en todas las situaciones. El caso más conocido corresponde a las obreras de la abeja melífera (Apis mellifera).

Estas hembras tienen al final del abdomen un aguijón provisto de pequeñas púas orientadas hacia atrás. Cuando atraviesa una piel gruesa y elástica, como la de un ser humano u otro mamífero, puede quedar firmemente enganchado. El problema aparece cuando la abeja intenta alejarse: el aguijón no sale y termina arrancando parte de su aparato abdominal.

¿Qué ocurre con las abejas cuando pican?

Abejas en madera.

El aguijón de una obrera no es simplemente una pequeña aguja lisa. Tiene unas estructuras semejantes a anzuelos microscópicos que facilitan que penetre cada vez más en determinados tejidos.

Una descripción anatómica de la Universidad de California en Riverside explica que el aparato tiene lancetas cuyas púas evitan que retrocedan una vez introducidas profundamente. Contra algunos insectos la abeja puede retirar el aguijón, pero en la piel humana suele quedar anclado con mucha más fuerza.

Cuando la obrera intenta escapar volando, puede dejar atrás no solamente el aguijón. También se desprenden el saco de veneno y otros tejidos asociados. La lesión abdominal resultante es tan grave que el insecto muere poco después.

El aguijón de las abejas puede seguir funcionando solo

La historia no termina cuando la abeja se aleja.

El aparato desprendido conserva durante un tiempo los músculos y mecanismos necesarios para continuar introduciendo las lancetas y liberando veneno. La Universidad de California señala que el veneno puede seguir ingresando durante aproximadamente 45 a 60 segundos después de la picadura.

En este mecanismo intervienen varias partes:

  • Aguijón y lancetas: penetran y quedan sujetos mediante pequeñas púas.
  • Saco de veneno: almacena la sustancia utilizada para la defensa.
  • Músculos asociados: siguen moviendo el aparato después de separarse del insecto.
  • Glándulas: producen los componentes que forman el veneno.

La abeja melífera también puede liberar una feromona de alarma cuando pica. National Geographic explica que esta señal química alerta a otras obreras de la colonia y puede dirigir su atención hacia la misma amenaza.

¿Todas las abejas mueren después de picar?

Naturaleza.

No. Aquí está una de las diferencias más importantes.

Dentro de una colonia de abejas melíferas existen obreras, una reina y zánganos. Las obreras son hembras y tienen el característico aguijón con púas. Los zánganos son machos y carecen de aguijón porque esta estructura deriva evolutivamente del ovipositor, un órgano propio de las hembras.

La reina también tiene aguijón, pero puede utilizarlo más de una vez. Y fuera de Apis mellifera existe una enorme diversidad: los abejorros, por ejemplo, pueden volver a picar, mientras que las abejas sin aguijón del grupo Meliponini carecen de un aguijón funcional.

Por lo tanto, decir que “todas las abejas mueren después de picar” es incorrecto.

¿Por qué desarrollaron una defensa que puede matarlas?

A primera vista parece una mala estrategia. Sin embargo, las obreras de las abejas melíferas viven en colonias sociales y defienden no solamente su propia vida, sino también a la reina, las crías y las reservas de alimento.

El aguijón con púas prolonga la acción defensiva incluso después de que la obrera se separa, porque el aparato continúa liberando veneno. A eso se suma la feromona de alarma, que moviliza a otras integrantes de la colonia.

Tampoco cada picadura implica necesariamente el desprendimiento completo. Especialistas de la Universidad de California señalan que un aguijón introducido superficialmente puede, en ocasiones, ser retirado por la propia abeja. El desenlace depende en parte de cuánto haya penetrado y del tejido que haya picado.

Así, la muerte de algunas abejas después de picar no es una consecuencia inevitable de tener aguijón. Es el resultado de una adaptación defensiva muy particular: diminutas púas que funcionan extraordinariamente bien para quedarse sujetas a la piel, pero que pueden impedir que la obrera se aleje sin sufrir una herida mortal.

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