La historia del famoso sable corvo de San Martín que fue robado en 1963 - Billiken
 

La historia del famoso sable corvo de San Martín que fue robado en 1963

Un grupo de la “Juventud Peronista” robó el sable corvo de San Martín en 1963 para sublevarse contra la proscripción del partido y exigir cambios políticos. En esta nota, Billiken te cuenta cómo y por qué la reliquia fue robada.
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El sable corvo de San Martín

Se trataba de una pieza única, con una historia muy particular. Cuando San Martín renunció al Ejército español, empezó a planificar la liberación de América. Vivió unos meses en Gran Bretaña antes de viajar al Río de la Plata. Durante su estadía en Londres en 1811, se relacionó con políticos, intelectuales y con logias masónicas. En esa ciudad adquirió el célebre sable corvo, que se destaca por su sencillez y la ausencia de detalles en oro o de piedras preciosas. La empuñadura es de ébano y su largo total es de 95 centímetros.

En una cláusula de su testamento, redactado en enero de 1844, el San Martín declaró: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina D. Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tratan de humillarla”. Cuando Rosas se exilió en Southampton, recibió el sable. A la muerte de Rosas, la reliquia quedó en poder de su yerno y en 1896 Manuela Rosas lo donó al “Museo Histórico Nacional” y desde entonces se exhibió allí, hasta que en 1963 fue robado

Sable corvo de San Martín

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¿Cuándo y por qué sucedió el robo?

El robo del sable corvo de José de San Martín sucedió en 1963. Un grupo perteneciente a la “Juventud Peronista” lo llevó a cabo. Osvaldo Agosto, uno de los participantes, todavía vive y en varias oportunidades afirmó que, junto con sus compañeros, quiso sacar del letargo al partido peronista, proscripto por aquellos años, mediante el robo del sable de San Martín. 

El grupo de jóvenes militantes ideó tres acciones para sublevarse contra la proscripción del peronismo. Una opción era robar el sable corvo de San Martín. La otra era volar a las islas Malvinas, izar la bandera argentina y cantar el himno. Y la tercera alternativa era robar las banderas argentinas que los franceses exhibían como trofeo de guerra en el “Museo de los Inválidos” de París, las cuales habían sido capturadas en el combate de la Vuelta de Obligado en 1845. El grupo, conformado por Agosto, Bonaldi, Gallardo, Sansoulet y un tal Emilio —cuyo apellido ha quedado en el anonimato—, finalmente se decidió por la primera opción. 

Osvaldo Agosto en la actualidad

La planificación del robo

Héctor Villalón, por entonces delegado de Juan Domingo Perón, estaba exiliado en Madrid y se contactó con el grupo de militantes para transmitir el mensaje de Perón que indicaba la necesidad de unificar la resistencia y encarar acciones en conjunto. Pero los hombres de la “Juventud Peronista” ya tenían sus propios planes y no iban a echarse atrás.

Osvaldo Agosto, uno de los participantes del robo que aún vive, reveló en varias entrevistas que él y sus compañeros decidieron robar el sable sanmartiniano el lunes 12 de agosto de 1963. Por la tarde, se reunieron en un bar a unas pocas cuadras del museo donde se encontraba la reliquia. Agosto, vestido con traje, golpeó la puerta pasados los diez minutos de las 19. El ordenanza Roberto Jiménez, de 72 años, indicó que el museo ya estaba cerrado. Los jóvenes militantes insistieron en poder entrar, fingieron ser estudiantes tucumanos y dijeron que esa misma noche tenían que volver a la provincia. Cuando Jiménez entreabrió la puerta, la empujaron violentamente y lo encañonaron. Se dirigieron a la sala dedicada a San Martín, donde el sable se exhibía en una mesa octogonal. Rompieron el cristal, envolvieron el arma en un poncho y salieron. Antes cortaron el cable telefónico y cerraron la puerta de entrada. Sobre la vitrina rota, dejaron un sobre con una nota que explicaba los motivos del robo. Una vez con el sable en su poder, viajaron por la ruta 2 y dejaron la reliquia en una estancia ubicada entre Maipú y Mar del Plata. La idea original era enviarle el arma a Perón, pero consideraron que en algunas de las aduanas las autoridades podrían descubrirlo, así que desecharon el plan.

Osvaldo Agosto con Juan Domingo Perón

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Las detenciones y la recuperación del sable 

Al primero que detuvieron fue a Gallardo. Lo sorprendieron, junto a otros militantes, en un auto robado de camino a la planta transmisora de la radio "El Mundo". Luego de ser torturado por policías de la Brigada de San Martín, delató a Agosto, quien también fue sometido a vejámenes durante una semana, aunque siempre negó su participación. Y posteriormente fueron detenidos los demás. Una vez recuperado, el sable fue envuelto en una bandera argentina y llevado al destacamento del “Regimiento de Granaderos a Caballo”, donde se exhibió en la sala central. Hoy en día el sable se encuentra en el "Museo Histórico Nacional".

Sable corvo de San Martín en el Museo Histórico Nacional

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