Sarmiento, una de las figuras más caricaturizadas del Siglo XIX - Billiken
 

Sarmiento, una de las figuras más caricaturizadas del Siglo XIX

En la prensa gráfica del siglo XIX el denominado "padre del aula" apareció como protagonista de muchas caricaturas y textos satíricos que lo ridiculizaban. Billiken dialogó con Claudia Roman, investigadora del Conicet y docente universitaria, quien ha analizado el fenómeno. 
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Domingo Faustino Sarmiento asentó sus ideas en una gran cantidad de libros, artículos periodísticos y cartas. Como intelectual del siglo XIX, veía en la escritura su principal herramienta para difundir lo que pensaba. Así es que dejó una gran obra que al día de hoy continua siendo revisada y debatida.

Pero así como fue un sujeto activo en el oficio de escribir, también se convirtió en objeto de las principales plumas críticas de la época. De esta forma es que llegó a ser un personaje importante dentro de la prensa gráfica del Siglo XIX, específicamente, la prensa satírica.

En un contexto de conformación del Estado nacional y de modernización cultural, la prensa satírica era aquella que utilizaba recursos como la ironía, la burla y la caracterización exagerada para manifestar una opinión crítica sobre los temas políticos, sociales y económicos. Uno de los ejemplos más importantes fue el periódico El Mosquito, que se publicó entre los años 1863 y 1893.

La sátira fue entonces un tipo de discurso que tuvo un lugar muy importante en la esfera pública del siglo XIX y que habilitó la posibilidad de exibirse en la arena política desde un lugar distinto, más polémico. La figura de Sarmiento no fue ajena a esto. Él sabía que era criticado por muchos pero, lejos de contradecir o silenciar esas críticas, las retomaba para redoblar la apuesta. La sátira es entonces para Sarmiento una forma más de la lucha política.

Claudia Roman es Doctora en Literatura e investigadora adjunta del Conicet y ha publicado el libro “Prensa, política y cultura visual: El Mosquito (1863-18939)” (Editorial Ampersand, 2017), donde analiza estos fenómenos. En diálogo con Billiken, explica que los semanarios ilustrados y los periódicos del Siglo XIX eran un instrumento clave de la escena política en un momento donde la Argentina estaba en pleno proceso de construcción del Estado Nacional, cuyos protagonistas podían ser sujeto y objeto de la sátira, al mismo tiempo.

Claudia Roman

En este escenario, el denominado “padre de aula” llamó la atención. Al respecto, Roman sostiene: “El caso de Sarmiento es particular porque se lo satirizó muchísimo, y porque él era un excelente lector y escritor. Sabía entender rápidamente qué rasgos de su personalidad, su aspecto físico, sus acciones en la vida pública y también qué escritos eran satirizados, y sabía cómo responder a esos intercambios, a veces devolviéndolos como un rasgo de orgullo personal, o volviéndolos contra sus adversarios. Fue satirizado, no sólo en la prensa, desde el inicio de su carrera. En las muchas polémicas que él mantuvo a lo largo de su vida también fue satirizado y satirizó a sus adversarios. Por ejemplo, a Alberdi”.

Dibujante: Faría. La Cotorra (1880), semanario que fue el primero en publicar caricaturas a color de manera regular en Argentina.

Además de las sátiras, Sarmiento se convirtió en uno de los protagonistas principales de la caricatura. Efectivamente llegó a ser una de las figuras más caricaturizadas en su época. Pero Sarmiento vuelve a redoblar acá también la apuesta y suele tomarlas como materia prima para sus escritos. Esto responde a una serie de factores que Roman detalla: “entre otros, que no tenía fortuna familiar, ni un linaje patricio, ni adhería a una facción política determinada que lo respaldara. También, probablemente, porque se refería a esas caricaturas y las usaba contra otros o para sostener sus propios argumentos”.

Dibujante: Faría. La Cotorra (1880), primer semanario en publicar caricaturas a color de manera regular en Argentina

A lo largo de las caricaturas sobre Sarmiento, se pueden identificar, explica la investigadora, una serie de figuras o formas de representarlo. “Se lo caricaturizó como "Don Yo", un apodo que salió de la insistencia en que en su prosa y en sus discursos se refería a su propia capacidad para llevar adelante sus obras y proyectos, y para reivindicarse autor de muchos. Él retomó y reforzó, más de una vez, esas figuraciones, representándose como alguien que luchaba de manera solitaria e independiente por algunas causas. A veces, se lo representó también como animal: es una de las formas de caricatura más convencionales. Pero no se lo representaba como un animal en particular, sino (en distintos contextos) como diferentes animales. Se lo representó también como militar, exagerando charreteras y llamando a su espada "la virgen", porque hizo una carrera militar basada, sobre todo, en la política. Además, se lo representó con orejas gigantes, sobre todo a partir de mediados de los años 1870, por su sordera, que era también metafórica: sus adversarios decían que no quería oír a nadie más. Por último, se lo representó, como turco, por los rasgos orientalistas de sus primeras obras”.

Antón Perulero (1875). Dibujante: Carlos Clérice

Tal como explica Román, quien también forma parte del Archivo Histórico de Revistas Argentinas (AHIRA), para los políticos de la época el hecho de ser caricaturizados les garantizaba la difusión de su imagen a nivel nacional. Incluso, éste era a veces la única forma en que circulaban las imágenes de los políticos. “La sátira y puntualmente la caricatura eran modos de producir notoriedad y de crear opinión en grupos más amplios que los que gobernaban. Y por supuesto, era accesible a quienes no sabían leer o leían con dificultad”, explica. Y a continuación subraya que no se puede comparar el mundo político de esa época con el de hoy: “ni por la cantidad de medios y el tipo de circulación de la imagen, ni por el vínculo entre representantes y representados, ni por el topo de régimen (no existía el sufragio obligatorio universal y secreto; el voto solo era masculino, opcional)”.

El Mosquito. Autor desconocido

Por último, respecto a los autores de las caricaturas, muchos no se conocen. La investigadora plantea que algunas caricaturas no aparecen firmadas y que entre los artistas más conocidos de aquel tiempo se encontraban Enrique Stein y Eugenio Damblans (de El Mosquito), Carlos Clérice (que dibujó en varios periódicos), Faría (nombre completo: Cándido Aragonés de Faría) y Eduardo Sojo (de Don Quijote).

El Mosquito (1883). Autor desconocido

Sarmiento entonces se convirtió en protagonista de la caricatura y del discurso satírico de la prensa del siglo XIX y supo jugar muy bien ese juego. Como plantea Roman, a veces discute, otras veces retoma esas críticas y las asume para invertir el orden y mostrar que esos defectos son, en verdad, sus mayores cualidades. Al mismo tiempo, esas imágenes parten de sus propios escritos por lo que, según la autora, se construye “un circuito bastante particular, poco usual, entre imagen pública, tarea como escritor y actividad pública, como político”.

El Mosquito (1879). Autor desconocido
El Mosquito (1883). Autor desconocido

    Vínculo copiado al portapapeles.

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    Ant Sig