Dormirse completamente en medio del océano sería un problema para un animal que necesita llegar periódicamente a la superficie. Sin embargo, los delfines resolvieron este desafío mediante una de las adaptaciones más sorprendentes entre los mamíferos: pueden hacer descansar principalmente una mitad del cerebro por vez.
Este fenómeno se denomina sueño unihemisférico de ondas lentas. Mientras un hemisferio muestra la actividad cerebral característica del sueño, el otro permanece en un estado mucho más parecido a la vigilia. Después, los papeles pueden intercambiarse. De esta manera, el sueño de los delfines es muy diferente del nuestro.
¿Cómo funciona el sueño de los delfines?

Las primeras demostraciones mediante electroencefalogramas se obtuvieron durante la década de 1970. Los registros mostraron que un hemisferio podía presentar ondas lentas de sueño mientras el otro permanecía activo.
Esta adaptación permite que el animal continúe realizando tareas fundamentales mientras descansa. NOAA explica que ballenas y delfines pueden conservar la capacidad de nadar, respirar y mantener cierto grado de atención sobre lo que sucede alrededor mientras un lado del cerebro duerme.
Durante estos períodos pueden:
- Nadar lentamente y mantener una trayectoria;
- Subir periódicamente a la superficie para tomar aire;
- Permanecer cerca de otros integrantes del grupo;
- Vigilar parte del entorno mientras descansan;
- Alternar qué hemisferio cerebral entra en sueño de ondas lentas.
En algunas especies, el descanso incluso puede resultar difícil de reconocer desde afuera. Los delfines giradores de Hawái, por ejemplo, continúan desplazándose lentamente y saliendo a respirar mientras descansan durante el día.
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¿Por qué el sueño de los delfines está relacionado con la respiración?
Los delfines son mamíferos: tienen pulmones y necesitan tomar aire atmosférico a través del espiráculo ubicado en la parte superior de la cabeza. No pueden extraer oxígeno directamente del agua como los peces.
Por eso, dormir bajo el agua plantea un desafío especial. El sueño unihemisférico permite mantener suficiente actividad nerviosa y motora para coordinar el desplazamiento y la llegada a la superficie.
Durante mucho tiempo se popularizó la idea de que cada respiración de un delfín debía ser completamente “consciente”. La investigación científica actual muestra una situación más matizada: los cetáceos poseen control voluntario sobre su respiración, pero también pueden respirar mientras atraviesan sueño unihemisférico. Por eso no hace falta imaginar que deban despertarse por completo cada vez que toman aire.
Al descansar, además, la frecuencia respiratoria puede disminuir. Las observaciones muestran períodos de movimientos lentos acompañados por respiraciones más espaciadas y regulares.
¿Es cierto que duermen con un ojo abierto?

Sí, aunque tampoco es una regla absoluta. Durante muchos episodios de sueño unihemisférico, el delfín mantiene un ojo cerrado y el otro abierto.
Los experimentos que combinaron observación ocular con registros eléctricos del cerebro comprobaron una relación entre ambos fenómenos: el ojo conectado principalmente con el hemisferio despierto tiende a permanecer abierto con mayor frecuencia, mientras el relacionado con el lado dormido suele cerrarse.
Esto puede ayudar al animal a observar obstáculos, depredadores y compañeros. En grupos de delfines se ha registrado incluso que el ojo abierto puede orientarse hacia otros integrantes, ayudando a mantener el contacto mientras nadan y descansan al mismo tiempo.
Sin embargo, “dormir con un ojo abierto” es una simplificación visual. Los investigadores comprobaron que la relación entre ojo y hemisferio no ocurre exactamente de la misma manera durante todos los episodios.
¿Los delfines llegan alguna vez a dormir profundamente?
El sueño de los cetáceos es muy diferente del de la mayoría de los mamíferos terrestres. Las revisiones científicas señalan que en los delfines predomina claramente el sueño unihemisférico y que los registros inequívocos de un sueño simultáneo y profundo de ambos hemisferios son muy raros. Tampoco se observa en ellos el sueño REM de forma tan clara y frecuente como en los seres humanos.
Su capacidad de mantenerse parcialmente vigilantes puede ser extraordinaria. En un experimento publicado en 2012, dos delfines entrenados fueron capaces de utilizar la ecolocalización para detectar objetivos durante períodos extremadamente largos; uno mantuvo un rendimiento casi perfecto durante una prueba de 15 días. Los científicos relacionaron esta capacidad con su particular organización del sueño.
Eso no significa que los delfines no necesiten descansar. NOAA advierte, por ejemplo, que perturbar repetidamente a poblaciones de delfines giradores durante sus períodos de reposo puede reducir el tiempo y la energía disponibles para actividades esenciales como alimentarse y cuidar a sus crías.
El sueño de los delfines, entonces, no consiste en dejar de dormir, sino en repartir el descanso de una manera extraordinaria. Mientras una parte de su cerebro baja el ritmo, la otra ayuda a mantenerlos nadando, atentos y conectados con la superficie: una solución evolutiva para dormir en un lugar donde nunca pueden olvidarse por completo de respirar.
