La Antártida es el continente más austral del planeta. Se extiende alrededor del Polo Sur y está casi completamente cubierta por hielo, lo que hace difícil distinguir a simple vista su relieve y sus bordes reales.
Está circunscripta por el Círculo Polar Antártico, ubicado a los 66° 33’ de latitud sur, con la excepción de la Península Antártica, que avanza hacia el norte y enfrenta a Sudamérica.
El continente está rodeado por los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, además de mares como el de Ross y el de Weddell. Esa ubicación explica por qué el hielo marino cumple un papel tan importante en su paisaje.
Datos clave para entender el fenómeno
La expansión invernal de la Antártida se entiende mejor si se separan tres partes integrantes, que son el continente, el hielo continental y el hielo marino:
- Continente: es la masa terrestre antártica, estimada en 14 millones de km².
- Hielo continental: es el manto de hielo que cubre casi toda la superficie.
- Hielo marino: es agua de mar congelada que se forma alrededor del continente.
¿Por qué la Antártida crece en invierno?

Su superficie continental se estima en unos 14.000.000 de kilómetros cuadrados. Pero esa cifra cambia en apariencia durante el año, puntualmente en el invierno, porque al bajar la temperatura la Antártida "crece".
Cuando bajan las temperaturas se congela el agua del mar que rodea al continente. El proceso ocurre porque en otoño disminuye la energía solar, el aire se enfría y el océano empieza a congelarse. Luego, durante el invierno, ese hielo sigue creciendo y se extiende sobre grandes áreas del mar.
Ese hielo no forma parte de la tierra firme, sino que es hielo marino, una capa que aparece, se expande y luego retrocede al cambiar la estación.
Cuando regresa la primavera y aumenta la radiación solar, el hielo marino empieza a derretirse. Por eso, la superficie helada visible alrededor del continente se reduce otra vez.
