Aunque muchas veces se los menciona como sinónimos, un cometa y un asteroide no son exactamente lo mismo. Los dos son restos muy antiguos de la formación del Sistema Solar, ocurrida hace unos 4.600 millones de años, pero se distinguen sobre todo por su composición y por cómo reaccionan cuando se acercan al Sol.
Los asteroides son cuerpos rocosos, a veces con metales, de formas irregulares y tamaños muy variados. Muchos se encuentran en el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter, aunque también hay en otras regiones del Sistema Solar. Los más comunes son los de tipo C, ricos en carbono.
Los cometas, en cambio, contienen una mayor cantidad de materiales volátiles, como hielos y compuestos que pueden pasar con facilidad al estado gaseoso cuando reciben calor.
La diferencia principal entre un cometa y un asteroide

La manera más simple de distinguirlos es pensar de qué están hechos. Un asteroide se parece más a una roca espacial. Un cometa, en cambio, mezcla roca, polvo, hielo y gases congelados. Por eso a veces se lo describe como una "bola de hielo sucia".
Esa diferencia de composición explica algo muy conocido: la cola de los cometas. Cuando un cometa se acerca al Sol, el calor hace que parte de sus hielos se sublimen, es decir, pasen del estado sólido al gaseoso.

Ese material liberado forma una nube y, muchas veces, una cola brillante de gas y polvo. Los asteroides no suelen producir ese efecto porque no tienen la misma abundancia de compuestos volátiles.
Dónde suelen estar los asteroides y cometas y cómo se comportan
Los asteroides suelen moverse en órbitas más regulares y, en muchos casos, permanecen dentro de regiones como el cinturón principal. Los cometas suelen seguir trayectorias más alargadas. Algunos tardan menos de 200 años en completar una vuelta alrededor del Sol, como el famoso cometa Halley, y otros pueden demorar miles o incluso millones de años.

También cambia su aspecto cuando se los observa. Un asteroide suele verse como un objeto más compacto. Un cometa, sobre todo cuando se activa cerca del Sol, puede verse más difuso por el material que desprende.
Un límite que no siempre es tan claro
Aunque estas diferencias ayudan mucho, los astrónomos explican que no existe un límite totalmente rígido entre ambos cuerpos. De hecho, algunos cometas de período corto pueden perder con el tiempo gran parte de sus materiales volátiles después de pasar muchas veces cerca del Sol. Cuando eso ocurre, dejan de formar cola y pueden parecerse mucho a un asteroide.
Por eso a veces se dice que algunos asteroides podrían ser cometas muertos. En otras palabras, serían objetos que alguna vez tuvieron un comportamiento cometario, pero que ya agotaron buena parte de los hielos que los caracterizaban.
