Los nombres de los meses que se utilizan en español proceden principalmente del calendario romano. En ellos quedaron guardados antiguos cultos religiosos, celebraciones, figuras políticas y números que ya no coinciden con su ubicación actual.
El calendario no apareció completo de una sola vez. Según la tradición romana, una primera versión tenía diez meses y comenzaba en marzo. Más tarde se incorporaron enero y febrero, y sucesivas reformas ajustaron la duración y el orden del año.
¿Qué reformas ajustaron la duración y dónde vienen los nombres de los meses?

Enero deriva de Ianuarius y recuerda a Jano, dios romano de las puertas, los comienzos y las transiciones. Se lo representaba con dos rostros: uno dirigido hacia el pasado y otro hacia el futuro.
Febrero procede de Februarius y se relaciona con las Februa, ceremonias romanas de purificación que se realizaban cerca del final del antiguo año.
Marzo estaba dedicado a Marte, dios de la guerra. Cuando el calendario comenzaba en ese mes, la primavera del hemisferio norte marcaba el regreso de las actividades agrícolas y las campañas militares.
El origen de abril es menos seguro. Una explicación lo vincula con el verbo latino aperire, que significa “abrir”, en referencia al florecimiento primaveral. Otra hipótesis lo relaciona con Afrodita.
Mayo recuerda a Maia, una divinidad asociada con la fertilidad y el crecimiento. Junio, por su parte, suele vincularse con Juno, protectora romana del matrimonio y la maternidad.
Emperadores dentro del calendario
Julio y agosto no siempre tuvieron esos nombres. En el calendario antiguo ocupaban el quinto y el sexto lugar, por lo que se llamaban Quintilis y Sextilis.
Después de la muerte de Julio César, Quintilis recibió el nombre de Iulius en su honor. César había impulsado una gran reforma que dio origen al calendario juliano.
Años después, Sextilis fue rebautizado Augustus para homenajear a César Augusto, el primer emperador romano. En español, esos nombres se transformaron en julio y agosto.
La historia puede resumirse en cuatro grupos:
- Enero y febrero: comienzos y ceremonias de purificación.
- Marzo, mayo y junio: dioses y figuras de la religión antigua.
- Julio y agosto: Julio César y César Augusto.
- Septiembre a diciembre: números del calendario romano original.
¿Por qué septiembre no es el séptimo mes?

Septiembre deriva de septem, siete; octubre, de octo, ocho; noviembre, de novem, nueve; y diciembre, de decem, diez.
Los nombres eran lógicos cuando marzo ocupaba el primer lugar. Al incorporarse enero y febrero al comienzo, avanzaron dos posiciones, pero conservaron sus denominaciones.
La reforma gregoriana de 1582 modificó el cálculo del calendario, aunque mantuvo los antiguos nombres. Por eso, cada vez que se escribe una fecha, también se utiliza una pequeña colección de referencias nacidas en Roma hace más de dos mil años.