Colocar un huevo dentro de un vaso con agua puede revelar algo sobre su antigüedad. Un huevo fresco normalmente llega hasta el fondo, mientras que uno que lleva más tiempo almacenado puede quedar inclinado, ponerse casi vertical y, finalmente, flotar. Pero ¿qué ocurre dentro de la cáscara para producir semejante cambio?
La explicación está relacionada con la densidad, es decir, la cantidad de masa que tiene un objeto en relación con su volumen. Cuando un huevo flota en el agua, su densidad promedio ha disminuido lo suficiente como para que el empuje del agua pueda mantenerlo en la superficie.
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¿Por qué un huevo flota en el agua cuando envejece?

La cáscara de un huevo no es completamente impermeable. Tiene numerosos poros microscópicos por los que, con el paso del tiempo, pueden escapar humedad y dióxido de carbono. Al mismo tiempo, entra aire desde el exterior.
Cuando el huevo recién puesto se enfría, comienza a formarse una pequeña cámara de aire entre las membranas de la cáscara, generalmente en su extremo más ancho. A medida que pasan los días, esa cámara aumenta de tamaño porque el contenido pierde agua y gases. La refrigeración retrasa este proceso, aunque no lo detiene por completo.
De manera sencilla, la prueba puede producir tres situaciones:
- Se hunde y queda acostado: suele corresponder a un huevo relativamente fresco.
- Se hunde pero queda más vertical: la cámara de aire es mayor y el huevo lleva más tiempo almacenado.
- Flota: la cámara de aire se agrandó lo suficiente como para aumentar considerablemente su flotabilidad.
¿Que un huevo flote significa que está podrido?

No necesariamente. Esta es una distinción importante. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) señala que un huevo puede flotar cuando su cámara de aire se ha agrandado lo suficiente, lo que indica pérdida de frescura o calidad, pero no demuestra por sí solo que sea inseguro para comer.
Con el tiempo también ocurren otros cambios: la clara se vuelve más líquida, la yema puede aplanarse y las estructuras que la mantienen centrada se debilitan.
Por eso, la prueba del agua sirve principalmente como una orientación sobre la antigüedad del huevo. Si existen dudas sobre su estado, el USDA recomienda romperlo primero en un recipiente separado y comprobar si presenta un olor desagradable o una apariencia inusual.
Así, cuando un huevo flota en el agua, no está revelando mágicamente si está podrido: está mostrando un cambio físico que ocurrió lentamente en su interior. A medida que pierde humedad y aumenta su cámara de aire, su densidad promedio disminuye y su comportamiento dentro del agua cambia.
