"Perro que ladra no muerde" es un refrán popular que se escucha muy seguido. Con un ejemplo sencillo encierra una idea muy sabia: muchas personas hablan por demás, pero finalmente no actúan. Por eso, por más que mencione al animal, en realidad no hace referencia a él sino al comportamiento humano.
¿Qué significa el refrán?
En pocas palabras, expresa que quienes realizan amenazas o hacen mucho "espamento" (demostración exagerada) respecto de un asunto, después no actúan como prometieron. Por eso, no hay que temerle a un "perro" que solo "ladra" (habla), porque, según la sabiduría popular, no va a "morder" (dañar).
No hay que tomar de manera literal el dicho, porque un perro que ladra sí puede morder. De hecho, el ladrido es una de las señales previas a un comportamiento más agresivo de los caninos.
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El curioso origen de "perro que ladra no muerde"
"Perro que ladra no muerde" podría ser un refrán que, al igual que ocurre con muchísimos del español, no tiene un origen certero, ni geográfico ni histórico. Sin embargo, no sucede eso.

Según Oxford Reference, un sitio de investigación que depende de la Universidad de Oxford, el dicho se remonta al siglo XVI y se encuentra en la lengua inglesa como "a barking dog never bites". Su traducción es, literalmente, "perro que ladra no muerde".
Sin embargo, la idea que esconde el refrán es mucho más antigua, según cuenta el sitio especializado, porque ya aparecía en el siglo I en los escritos del historiador romano Quinto Curcio Rufo, o Quintus Curtius por su nombre en latín.