Antes de que comience una tormenta, es muy probable que hayas visto una bandada de aves volar bien alto en cierta dirección. Lejos de ser un show coordinado, se trata de un comportamiento en respuesta a ciertas señales. ¿Cuáles? Las que indican que el clima está por cambiar.
Pero su comportamiento no significa que puedan "adivinar" el tiempo. Lo que hacen es responder a estímulos físicos que anticipan condiciones peligrosas. Para un ave pequeña, una tormenta intensa puede dificultar la búsqueda de alimento, aumentar la pérdida de calor o convertir un vuelo normal en una actividad riesgosa.
¿Cómo perciben las aves que se acerca una tormenta?
Una de las pistas más importantes es la presión atmosférica. Cuando se aproxima un sistema de mal tiempo, suele producirse un descenso de la presión antes de que empiecen la lluvia o la nieve.
Un estudio publicado en Journal of Experimental Biology comprobó que los gorriones de corona blanca pueden percibir ese descenso. En experimentos de laboratorio, las aves expuestas a una caída de presión aumentaron su alimentación, un comportamiento que podría permitirles acumular energía antes de que las condiciones empeoren.
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Pero la presión no sería la única señal. En 2014, investigadores que seguían reinita alidoradas (pequeñas aves migratorias de Norteamérica) observaron que estas abandonaron su zona de reproducción en Tennessee uno o dos días antes de la llegada de grandes tormentas capaces de generar tornados.
Las aves se alejaron cientos de kilómetros cuando las condiciones locales todavía eran normales. Los investigadores propusieron que pudieron detectar infrasonidos, ondas sonoras de muy baja frecuencia producidas por tormentas intensas y capaces de recorrer enormes distancias.
¿Qué hacen las aves cuando cambia el tiempo?

No existe una única respuesta porque depende de la especie, la época del año y la intensidad del fenómeno. Algunas aves pueden simplemente modificar durante unas horas su rutina, mientras otras emprenden desplazamientos mucho mayores. Entre las respuestas más frecuentes están:
- Comer más cuando detectan una caída de presión, para disponer de reservas de energía;
- Interrumpir o modificar desplazamientos migratorios si las condiciones se vuelven desfavorables;
- Abandonar temporalmente una región,
- Buscar zonas protegidas frente al viento y la lluvia.
Estas conductas ofrecen una ventaja evolutiva: anticiparse unas horas puede resultar importante cuando un temporal reduce bruscamente la posibilidad de conseguir alimento o encontrar refugio.
Las aves también reaccionan a señales mucho más evidentes, como el aumento del viento, la nubosidad o la caída de la temperatura. Por eso no todos los cambios observados antes de una tormenta implican necesariamente una capacidad sensorial extraordinaria.
¿Qué otros animales pueden percibir una tormenta?
Las aves no son las únicas. Investigaciones realizadas en diferentes grupos muestran que la presión, la humedad, las olas y otros cambios meteorológicos pueden provocar conductas anticipatorias.
Los tiburones punta negra juveniles, por ejemplo, abandonaron aguas costeras poco profundas y se desplazaron hacia zonas más profundas durante la aproximación de una tormenta tropical. Los investigadores relacionaron el movimiento con la caída de la presión atmosférica; luego del temporal, los animales regresaron.
Las ranas también cambian su actividad según las condiciones meteorológicas. Y se suman los peces, los murciélagos y otros vertebrados, que también muestran respuestas vinculadas con cambios atmosféricos.
