Wimbledon es uno de los torneos más famosos del tenis mundial. Se juega en Londres, Reino Unido, sobre canchas de césped, y forma parte de los cuatro Grand Slam junto al Abierto de Australia, Roland Garros y el Abierto de Estados Unidos.
Pero, además de sus partidos, sus récords y sus grandes campeones, Wimbledon se reconoce por una tradición muy particular: los tenistas deben jugar vestidos casi por completo de blanco. Esta regla, que parece una simple costumbre, tiene una larga historia y convirtió al torneo en un evento único dentro del deporte.
Wimbledon: el origen de la regla de la ropa blanca

El Campeonato de Wimbledon comenzó en 1877, organizado por el All England Lawn Tennis and Croquet Club, una institución fundada en 1868. En sus primeros años, el tenis era un deporte asociado a los clubes sociales británicos y a las costumbres de la época victoriana.
En ese contexto nació la tradición de jugar con ropa blanca. Una de las explicaciones más repetidas es que el blanco ayudaba a disimular las manchas de transpiración, algo que en el siglo XIX se consideraba poco elegante en los ambientes sociales donde se practicaba tenis.
Con el paso del tiempo, la costumbre se transformó en una regla. Hoy, Wimbledon exige que la ropa de los jugadores sea “casi completamente blanca”. Esto incluye camisetas, shorts, polleras, vestidos, medias, gorras, vinchas, muñequeras y hasta detalles como cordones o suelas visibles. El torneo permite apenas pequeños bordes de color, de hasta un centímetro.
¿Por qué Wimbledon se juega sobre césped?
Otra característica central de Wimbledon es su superficie. A diferencia de Roland Garros, que se juega sobre polvo de ladrillo, o del Abierto de Australia y el US Open, que se disputan sobre canchas duras, Wimbledon conserva el césped natural.
Esto no es casualidad. El tenis moderno nació como “lawn tennis”, es decir, tenis sobre césped. Por eso, el torneo británico mantiene una relación directa con los orígenes del deporte.
El césped cambia mucho la forma de jugar. La pelota suele picar más bajo y viajar más rápido que en otras superficies. Por eso, los jugadores necesitan reflejos muy rápidos, buenos desplazamientos y capacidad para resolver puntos en poco tiempo.
Wimbledon es, actualmente, el único Grand Slam que todavía se juega sobre césped. En el All England Club hay canchas de torneo y de práctica con esta superficie, que requiere cuidados especiales durante todo el año.
Wimbledon y sus tradiciones más curiosas

La ropa blanca y el césped no son las únicas tradiciones de Wimbledon. El torneo también conserva otros hábitos que lo distinguen:
- Sus colores oficiales son el verde oscuro y el púrpura.
- Se juega en el All England Lawn Tennis and Croquet Club, en el barrio londinense de Wimbledon.
- El público suele mantener una conducta muy silenciosa durante los puntos.
- Las frutillas con crema son uno de los alimentos más famosos del evento.
- Las finales se disputan en la Centre Court, la cancha principal del complejo.
- Desde 2009, la Centre Court tiene techo retráctil, una mejora clave por las frecuentes lluvias de Londres.
Además, Wimbledon tiene una agenda muy ordenada. La edición 2026 se disputa entre el lunes 29 de junio y el domingo 12 de julio, durante 14 días de competencia.
¿La regla del blanco cambió alguna vez?
Aunque Wimbledon es famoso por cuidar sus tradiciones, algunas normas se actualizaron. Una de las modificaciones más comentadas fue la autorización para que las jugadoras usen shorts interiores oscuros debajo de la ropa blanca. El cambio buscó dar más comodidad durante la competencia.
El resto de la vestimenta visible debe seguir la regla general. Por eso, cada año las marcas deportivas diseñan prendas especiales para Wimbledon y trabajan con el torneo para evitar problemas antes de los partidos.
En algunos casos, jugadores famosos tuvieron que cambiar zapatillas, accesorios o prendas porque no cumplían con el reglamento. Esto demuestra que, en Wimbledon, los detalles importan tanto como la historia.
Un torneo con mucha historia
Wimbledon nació como un campeonato masculino. En 1884 se sumó la competencia femenina individual y, con el tiempo, también llegaron los dobles masculinos, femeninos y mixtos. Desde entonces, el torneo se transformó en una de las citas deportivas más importantes del calendario mundial.
También fue escenario de partidos históricos. Uno de los más recordados ocurrió en 2010, cuando John Isner y Nicolas Mahut disputaron el partido de tenis más largo de la historia: duró 11 horas y 5 minutos, repartidas en tres días.
Por todo esto, Wimbledon no es solo un torneo de tenis. Es un evento donde conviven deporte, historia, reglas antiguas, tecnología moderna y costumbres que se mantienen vivas desde hace más de un siglo.