La polémica entre Francia y Argentina por la repatriación de los restos de la nieta de San Martín - Billiken
 

La polémica entre Francia y Argentina por la repatriación de los restos de la nieta de San Martín

Sus padres y su hermana descansan en Mendoza, Argentina. En 1951, Francia se negó a repatriar los restos de la nieta menor del Libertador por considerarla una heroína nacional. 
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Josefa Dominga Balcarce San Martín, más conocida como Pepa, fue una de las nietas del General San Martín reconocida por su intensa labor social. En Francia, país donde vivió y murió, la consideran una heroína nacional. Los restos de sus padres y hermana fueron repatriados a Argentina. Los de ella permanecen en Francia.

Luego del fallecimiento del Libertador en 1850, la familia Balcarce-San Martín se trasladó a París y dos años después adquirieron una residencia veraniega en Brunoy. Allí sus hijas, Josefa dominga y María Mercedes, continuaron creciendo bajo las enseñanzas familiares, conforme a las máximas que su abuelo redactó como modelo educativo para Merceditas, su hija.

María Mercedes, falleció a los 27 años. Ese mismo año, Pepa contrae matrimonio con Fernando María de los Dolores Vicente Jacinto Ceofás Gutiérrez de Estrada y Gómez de la Cortina. No tuvieron hijos, por lo cual ella se convirtió en la última descendiente del Libertador.

Pepa es conocida por haber dedicado su vida a la asistencia social. Al morir su esposo, transformó su hogar en una residencia para ancianos que, en el marco de la Primera Guerra Mundial, reconvirtió en un hospital para los heridos en el campo de batalla. Fue un establecimiento modelo para la época con quirófanos y salas de laboratorio y radiología. Por esta labor, el gobierno francés le otorgó la condecoración de la Legión de Honor y la Cruz Roja también la distinguió. En su testamento, Pepa cedió el hospital que había creado a la Sociedad Filantrópica de París.

En 1951 se repatriaron los restos de sus padres, Mercedes San Martín y Mariano Balcarce, y de su hermana. Sin embargo, el gobierno francés se negó a trasladar los restos de Pepa por considerarla una heroína nacional que merecía descansar en la tierra donde había vivido. Finalmente, Pepa descansa en la misma tierra en la que su abuelo vivió por muchos años, en el cementerio de Brunoy. Sus padres, en Mendoza.

Pepa murió el 17 de abril de 1924, a los 87 años. Una de las principales calles de esa ciudad lleva su nombre, y tanto ella como el general San Martín son considerados Ciudadanos Ilustres de Brunoy.

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