Base Amundsen-Scott: la “ciudad” antártica que se construyó en el Polo Sur - Billiken
 

Base Amundsen-Scott: la “ciudad” antártica que se construyó en el Polo Sur

En el punto más austral del planeta, sobre una capa de hielo de casi tres kilómetros de espesor, la Base Amundsen-Scott funciona como una pequeña ciudad científica. Fundada en 1956, mantiene presencia humana permanente en uno de los ambientes más extremos de la Tierra.
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La Base Amundsen-Scott está situada en el Polo Sur geográfico, en la Antártida, y pertenece a Estados Unidos. Su nombre homenajea a Roald Amundsen y Robert F. Scott, los dos exploradores que alcanzaron el Polo Sur a comienzos del siglo XX. Más que una base aislada, hoy funciona como una comunidad científica permanente con dormitorios, laboratorios, sistemas de energía, comunicaciones y pistas de aterrizaje adaptadas al hielo.

Base Amundsen-Scott: dónde está y cuándo se fundó

Vista aérea a la Base Amundsen-Scott.

La Base Amundsen-Scott se construyó en noviembre de 1956 como parte de la Operación Deep Freeze, con el objetivo de apoyar las investigaciones del Año Geofísico Internacional de 1957-1958. La información oficial de la National Science Foundation explica que fue abierta en 1956 y que desde entonces ha estado ocupada de manera continua. Eso la convierte en una de las instalaciones científicas permanentes más singulares del mundo.

Su ubicación es extrema incluso para los estándares antárticos. La base está sobre la meseta polar, a unos 2.835 metros de altura sobre el nivel del mar, sobre una capa de hielo de aproximadamente 2.850 metros de espesor. Además, como se asienta sobre un glaciar en movimiento, las estructuras se van desplazando respecto del Polo Sur geográfico a razón de unos 10 metros por año, por lo que el marcador del polo debe reubicarse periódicamente.

Entre los datos principales de la Base Amundsen-Scott se destacan estos:

  • Fundación: 1956, para apoyar el Año Geofísico Internacional,
  • Ubicación: Polo Sur geográfico, en la Antártida,
  • Ocupación: presencia humana permanente desde 1957.

Base Amundsen-Scott: cómo creció con el paso de los años

La historia de la Base Amundsen-Scott se divide en varias etapas. La primera estación, hoy conocida como Old Pole, fue construida entre 1956 y 1957 por personal de la Marina estadounidense. Como ocurría con muchas estructuras del Polo Sur, el viento acumuló nieve a gran velocidad a su alrededor, y la base terminó quedando enterrada. Esa primera instalación fue abandonada en 1975.

Ese mismo año entró en funcionamiento una nueva estructura: la famosa cúpula geodésica o Dome, de unos 50 metros de ancho y 16 metros de alto, que protegía edificios modulares en su interior. Durante décadas fue la imagen más conocida del Polo Sur habitado. Sin embargo, el crecimiento de la nieve volvió a plantear problemas, y a fines del siglo XX comenzó la construcción de una tercera generación de instalaciones.

La estación actual, llamada elevated station, empezó a construirse en 1999 y fue inaugurada oficialmente el 12 de enero de 2008. Se trata de una gran estructura elevada y modular, diseñada para poder ajustarse en altura y evitar quedar sepultada por la nieve. Esa solución muestra hasta qué punto la arquitectura antártica debe adaptarse a condiciones únicas.

Base Amundsen-Scott: qué hay en el lugar y por qué es tan importante

Las instalaciones, de noche.

Hoy la Base Amundsen-Scott alberga dormitorios, cocina, áreas comunes, salas de comunicaciones, talleres, laboratorios y observatorios. En verano su población suele rondar las 150 personas, mientras que en invierno queda una dotación mucho menor de científicos y personal de apoyo, totalmente aislada durante meses por la noche polar.

Su importancia es enorme porque desde allí se realizan investigaciones en glaciología, geofísica, meteorología, física atmosférica, astronomía, astrofísica y biomedicina. Muy cerca de la base funciona, por ejemplo, el Atmospheric Research Observatory, una instalación de la NSF dedicada a programas atmosféricos de largo plazo en colaboración con NOAA. También en esta zona se ubica el célebre Telescopio Polo Sur, fundamental para estudiar el universo en microondas y milimétricas.

Una de las mayores curiosidades de la Base Amundsen-Scott es que, pese a estar en uno de los lugares más hostiles del planeta, funciona como una pequeña ciudad autosuficiente durante el invierno. Cuenta con generadores, sistemas de derretimiento de nieve para obtener agua y protocolos de supervivencia extremadamente rigurosos. La vida allí depende de una logística precisa y de una cooperación constante entre ciencia e ingeniería.

Base Amundsen-Scott: cómo se ingresa al sitio

Llegar a la Base Amundsen-Scott no es sencillo. La forma principal de acceso es por vía aérea, generalmente desde la Base McMurdo, mediante aeronaves equipadas con esquíes. La información disponible indica que el Aeródromo Jack F. Paulus recibe vuelos entre octubre y febrero, dentro de la operación logística conocida como Deep Freeze. Durante el invierno austral, en cambio, la estación queda prácticamente aislada.

Eso significa que no es un destino turístico convencional. El ingreso está ligado a operaciones científicas, técnicas o logísticas autorizadas. Más que una atracción visitable en el sentido clásico, la base es un enclave científico de acceso restringido, donde cada movimiento depende del clima, del estado del hielo y de la planificación antártica. Esta conclusión surge de la forma en que se organiza el transporte y de la naturaleza operativa de la estación.

En definitiva, la Base Amundsen-Scott sorprende porque demuestra que, incluso en el punto más austral del planeta, el ser humano logró construir una comunidad estable dedicada al conocimiento. Entre nieve, hielo, oscuridad y temperaturas extremas, esta “ciudad” antártica sigue siendo una de las bases científicas más extraordinarias del mundo.

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