El Estado Libre de Fiume fue un pequeño territorio independiente que existió entre 1920 y 1924 en la ciudad de Fiume, ubicada sobre la costa del mar Adriático. Hoy esa ciudad se llama Rijeka y forma parte de Croacia. Su historia es brevísima, pero ayuda a entender cómo cambió el mapa europeo después de la Primera Guerra Mundial.
Aunque a veces se lo menciona como un país, conviene explicarlo con cuidado: fue un Estado con reconocimiento casi nulo en un contexto muy particular, nacido como una solución diplomática ante una disputa territorial. El problema principal era que tanto el Reino de Italia como el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos reclamaban la zona.
Qué fue el Estado Libre de Fiume

El Estado Libre de Fiume se creó oficialmente después del Tratado de Rapallo, firmado el 12 de noviembre de 1920, dos años después de terminada la Primera Guerra Mundial. Ese acuerdo buscó resolver el conflicto entre Italia y el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que más tarde sería conocido como Yugoslavia. La idea fue establecer un territorio independiente, que no quedara bajo dominio directo de ninguno de los dos reinos.
Fiume era una ciudad portuaria estratégica. Durante años había estado vinculada al Reino de Hungría dentro del Imperio austrohúngaro. Además, tenía una población diversa, con presencia italiana, croata, húngara y de otros grupos. Esa mezcla cultural hizo que el debate por su futuro fuera todavía más complejo.
El territorio era muy pequeño: rondaba los 28 kilómetros cuadrados. Sin embargo, su importancia no dependía de su tamaño, sino de su puerto, su ubicación y el peso simbólico que tenía para distintos movimientos nacionalistas de la época.
Por qué el Estado Libre de Fiume fue disputado

Luego de la Primera Guerra Mundial, el Imperio austrohúngaro se desintegró. Muchas regiones cambiaron de autoridad y otras quedaron en discusión. Fiume fue una de ellas. Para sectores italianos, la ciudad debía integrarse a Italia por su población y su cultura.
Para el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, en cambio, era importante por su ubicación y por la presencia eslava en la región.
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Antes de la creación del Estado Libre, la situación se volvió muy tensa. En 1919, el escritor y militar italiano Gabriele D’Annunzio ocupó Fiume junto a un grupo de seguidores.
Allí estableció la llamada Regencia Italiana de Carnaro, una experiencia política breve, autoritaria y muy polémica, que varios historiadores vinculan con formas de acción y símbolos que luego influirían en el fascismo italiano.
El final del Estado Libre de Fiume
El Estado Libre de Fiume tuvo una vida inestable. Aunque el Tratado de Rapallo lo reconocía como independiente, las tensiones políticas siguieron presentes. D’Annunzio no aceptó ese acuerdo y fue desplazado por fuerzas italianas durante los hechos conocidos como la "Navidad sangrienta" de 1920.
En los años siguientes, el territorio continuó atravesado por conflictos internos y presiones externas. Finalmente, en 1924, Fiume fue anexada por el Reino de Italia. Con esa decisión terminó la historia del Estado Libre de Fiume como entidad independiente.
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Décadas más tarde, tras la Segunda Guerra Mundial, la ciudad pasó a formar parte de Yugoslavia y hoy es Rijeka, en Croacia. Para ordenar los hechos principales, la cronología puede resumirse así:
- 1918: terminó la Primera Guerra Mundial y se abrió la disputa por Fiume.
- 1919: Gabriele D’Annunzio ocupó la ciudad con fuerzas italianas irregulares.
- 1920: el Tratado de Rapallo creó el Estado Libre de Fiume.
- 1924: Italia anexó el territorio y terminó su breve existencia independiente.