La Catedral Metropolitana de Río de Janeiro rompe con la imagen tradicional de una iglesia. No tiene torres gemelas, fachada colonial ni una gran cúpula. En su lugar, presenta un enorme volumen troncocónico de hormigón que alcanza 75 metros de altura y se levanta cerca de los Arcos de Lapa, en el centro de la ciudad brasileña.
Su nombre oficial es Catedral Metropolitana de São Sebastião do Rio de Janeiro, en homenaje al patrono local. El edificio funciona como sede de la arquidiócesis y reemplazó a distintos templos que cumplieron esa función desde la creación de la diócesis, en 1676.
¿Cómo se construyó la Catedral Metropolitana de Río de Janeiro?

La piedra fundamental se colocó el 20 de enero de 1964. El proyecto arquitectónico estuvo a cargo de Edgar de Oliveira da Fonseca, mientras que el diseño estructural fue realizado por SEEBLA, Servicios de Ingeniería Emílio Baumgart. La ejecución fue coordinada por monseñor Ivo Antônio Calliari.
Las obras se extendieron durante 15 años. En 1972 se celebró la primera misa dentro del nuevo edificio, aunque todavía no estaba terminado. La inauguración definitiva ocurrió el 15 de agosto de 1979.
Su estructura está formada por cuatro pares de pilares principales y 32 pilares secundarios, todos inclinados y distribuidos alrededor de una planta circular. Durante la construcción fue necesario levantar losas provisorias cada seis metros de altura para mantener estables los grandes planos inclinados. Cuando las vigas superiores quedaron terminadas, esas piezas fueron retiradas para instalar los vitrales.
Algunos de sus principales datos técnicos son:
- 75 metros: altura exterior.
- 106 metros: diámetro exterior de la base.
- 96 metros: diámetro del espacio interior.
- 8.000 metros cuadrados: superficie de la nave.
- 5.000 personas: capacidad sentada.
- 20.000 personas: capacidad máxima de pie.
El hormigón de la Catedral Metropolitana de Río de Janeiro

El material principal es hormigón armado a la vista. Cumple funciones estructurales y, al mismo tiempo, define el aspecto exterior e interior del templo, sin quedar escondido detrás de revestimientos decorativos.
Esta decisión redujo costos y reforzó el carácter moderno del proyecto. La gran base y los pilares inclinados transmiten una sensación de peso y estabilidad, mientras el interior dirige la mirada hacia el techo y sus entradas de luz.
La importancia de la forma que adopta esta catedral va más allá de la brillantez estética de su enorme forma cónica. También hay que prestar atención a otros detalles, como las cuatro grandes ventanas de vidrio pintadas que se extienden desde la parte superior de la estructura hasta justo encima de las entradas.
El perfil del edificio suele relacionarse con las pirámides mayas, pero su base es circular y se estrecha hacia una abertura superior. También se interpreta como una representación de la mitra de un obispo. El altar está ubicado en el centro, una disposición que acerca a los asistentes y responde a las transformaciones litúrgicas del siglo XX.
Vitrales, curiosidades y visitas

Cuatro vitrales se elevan unos 64 metros desde el piso hasta la parte superior. Fueron realizados por Lorenz Heilmair y se ubican según los puntos cardinales. El verde, rojo, azul y amarillo representan cuatro características de la Iglesia católica: una, santa, católica y apostólica.
En el techo, una cruz griega translúcida permite el ingreso de luz natural. Sobre el altar cuelga otra gran cruz, obra de Humberto Cozzo, sostenida mediante cables de acero. El campanario está separado del cuerpo principal y repite el uso del hormigón visto.
En el subsuelo funcionan una cripta, el Museo de Arte Sacro y el Archivo de la Curia, que conserva documentos vinculados con la historia social y religiosa de Río de Janeiro.
La Catedral Metropolitana de Río de Janeiro está en la avenida Chile 245. Según su sitio oficial, abre todos los días de 7 a 17 y puede visitarse gratuitamente. Su escala, sus vitrales y su cono de hormigón la convierten en una de las construcciones religiosas más reconocibles de Brasil.

