Amaicha del Valle, el pueblo que mantiene su identidad ancestral - Billiken
 

Amaicha del Valle, el pueblo que mantiene su identidad ancestral

Un paisaje privilegiado, un legado histórico y arqueológico enorme, uno de los mejores microclimas del mundo y años de tradición, son los condimentos que hacen de este pueblo uno de los destinos obligados del circuito Valles Calchaquíes.
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Amaicha del Valle es una de las joyas de los Valles Calchaquíes. Conocida por ser un lugar donde el sol brilla la mayor parte del año, allí reside una de las comunidades indígenas más importantes de la Argentina.

La localidad donde “el sol siempre está” forma parte de los valles calchaquíes tucumanos y es una comunidad indígena del pueblo Calchaquí. Como tal, mantiene sus instituciones ancestrales como el Cacicazgo y el Consejo de Ancianos. Está ubicada en el departamento de Tafí del Valle, en el noroeste de la provincia de Tucumán, a 164 kilómetros de la capital.

Según el censo del 2010, cuenta con una población de 1.327 habitantes. Pero los primeros habitantes datan de hace más de dos mil trescientos años atrás, cuando se establecieron allí los pueblos agricultores y recolectores. Luego de la Conquista, los españoles no lograron establecerse en el pueblo gracias a la resistencia de los calchaquíes. En 1716 los españoles firman una Cédula real reconociendo a los pueblos originarios como poseedores de las tierras.

El tipo predominante de economía es de tipo rural con actividades primarias, dentro de las cuales se destaca la producción de artesanías y de comestibles como quesos, alfajores y turrones, además de vino.

Acá todos los años se festeja la tradicional fiesta de la Pachamama, el homenaje a la madre tierra que tiene lugar en el mes de febrero. Entre bagualas y coplas, los lugareños festejan la abundancia de la tierra.

Uno de los elementos destacados de este lugar es el Museo de la Pachamama, donde se resguarda la historia del lugar, las creencias populares y el arte autóctono. Un lugar que invita a pensar en otra visión del mundo. El museo fue inaugurado en 1998 y ocupa unos diez mil metros cuadrados. Además, se completa con una sala dedicada a la Geología y otra a las Ciencias Naturales, más otras dos donde sobresalen las pinturas y esculturas pertenecientes a este legado cultural indígena.

En los últimos años, Amaicha del Valle se posicionó a la vanguardia de los sitios turísticos en el centro-sur de los Valles Calchaquíes, donde se integra al gran circuito que ofrecen las provincias de Tucumán, Catamarca y Salta. Su clima privilegiado, su tranquilidad, sus expresiones culturales y la gran reserva natural y arqueológica del territorio de la Comunidad Indígena, la convierten en un destino muy interesante para visitar.

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