Los últimos días de San Martín: problemas de salud, opio y heridas de guerra - Billiken
 

Los últimos días de San Martín: problemas de salud, opio y heridas de guerra

Instalado en Europa, el Padre de la Patria pasaba sus días entre pasatiempos y juegos con sus nietas pero viejas dolencias, producto de las heridas de guerra, lo aquejaban. Falleció el 17 de agosto de 1850 como consecuencia de una hemorragia interna y una complicación cardíaca. Sus restos fueron repatriados y descansan en la Catedral Metropolitana.
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Instalado en Boulogne Sur Mer desde 1848, San Martín aprovechaba el tiempo para pasarlo junto a sus nietas, limpiar armas y lidiar con enfermedades.

Las exigencias de la vida militar contribuyeron para ir minando la resistencia de San Martín. Había recibido varias heridas durante las batallas. En los últimos años empezó a tener serios problemas de salud, empezando por su vieja úlcera y la ceguera que padeció en el último año.

En un interesante estudio, el Dr. López Rosetti detalla una larga historia clínica: gota, reuma, úlceras estomacales, heridas de guerra, cólera y tuberculosis fueron algunas de las afecciones de San Martín. El opio y los baños termales eran los paliativos momentáneos para sus dolores.

Por aquel entonces, el único calmante que se utilizaba era el láudano, más  conocido como opio, planta de la cual se extrae la morfina. El doctor López Roseti explica: “Del 1600 para acá existía un preparado que se llamaba láudano de Sydenham, elaborado por un médico inglés alrededor de 1630, Thomas Sydenham”, preparación que contenía Vino de Málaga, al 40% de alcohol, opio, azafrán, especias y clavo de olor. Quien tome eso, explica el médico, “entra en un estado de narcosis profunda, que le permite mover los músculos y las articulaciones, por ejemplo, a alguien con una enfermedad reumática o con gota, como San Martín”. Pero también padeció enfermedades gástricas.

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Finalmente, la agonía definitiva llegó el sábado 17 de agosto de 1850. Después de pasar la mañana en el sofá, sintió frío y le pidió a su hija que lo llevara a la cama. Sufría un intenso dolor en el estómago. A las dos de la tarde partió de este mundo el libertador de medio continente, el padre de la patria, el que siempre estuvo dispuesto, a pesar de los desagravios, a desenvainar su espada por la libertad de los americanos.

José de San Martín falleció como consecuencia de una hemorragia interna y una complicación cardíaca. Sus restos fueron repatriados el 28 de mayo de 1880, treinta años después de su fallecimiento. Desde entonces reposan en la Catedral Metropolitana.

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