Durante la época colonial, el Cabildo de Buenos Aires funcionó como una institución clave para la vida de la ciudad: allí se trataban asuntos de gobierno, justicia, seguridad, abastecimiento y organización cotidiana.
Aunque su imagen quedó unida para siempre a la Revolución de Mayo de 1810, el Cabildo ya tenía una larga historia para entonces, ya que su origen se remonta a la segunda fundación de Buenos Aires, en 1580.
Y, desde 1810 a la actualidad, el edificio que fue escenario de los hechos de Mayo cambió bastante. Antes era más ancho, tenía más arcos y una torre levemente más alta que la actual, cuestiones edilicias que tuvieron que modificarse a lo largo del tiempo.
¿Para qué servía el Cabildo de Buenos Aires?

En las ciudades coloniales de Hispanoamérica, los cabildos eran instituciones fundamentales. Se ocupaban de administrar la ciudad, resolver problemas de la vida cotidiana, controlar el abastecimiento, organizar la policía urbana, intervenir en cuestiones de justicia y atender asuntos vinculados con el territorio rural cercano.
En otras palabras, el Cabildo funcionaba como una autoridad local o asamblea, que tenía distintos cargos elegidos por el virrey, como:
- Alcalde,
- Regidor,
- Alguacil,
- Alférez.
No era un gobierno democrático como los actuales: solo una parte pequeña de la población podía participar de sus decisiones. Quienes integraban o elegían a sus autoridades eran los llamados "vecinos", un grupo compuesto principalmente por hombres con propiedades, prestigio social y posibilidad de pagar impuestos.
Esa diferencia es importante para entender la Buenos Aires colonial. El Cabildo representaba a la sociedad local, pero no a todos sus habitantes por igual. Mujeres, personas esclavizadas, pueblos originarios, trabajadores pobres y gran parte de los sectores populares quedaban fuera de ese sistema de participación.
¿Cómo era el edificio en 1810?
El edificio que vio los sucesos de la Semana de Mayo no era igual al actual. Las primeras construcciones del Cabildo fueron muy precarias: a comienzos del siglo XVII tenía paredes de adobe, techo de paja, una sala de reuniones y un espacio que funcionaba como cárcel.
Con el paso del tiempo, esa estructura se volvió insuficiente y quedó en muy mal estado. Por eso, en 1725 se demolió y años más tarde comenzó la construcción de un nuevo edificio, más sólido y acorde a la importancia que Buenos Aires estaba ganando dentro del imperio español. El proyecto estuvo vinculado con arquitectos jesuitas, entre ellos Andrés Blanqui.
Para mediados del siglo XVIII, el Cabildo ya había tomado una forma mucho más cercana a la que se recuerda de 1810. El primer piso estuvo terminado en 1748 y la torre apareció en 1773. En aquella época, el edificio tenía una galería con arcos, balcón corrido, salas de reunión, espacios administrativos y sectores destinados a la cárcel.
Cabildo de Buenos Aires: el escenario de la Revolución de Mayo

En 1810, el Cabildo se convirtió en el centro de una crisis política decisiva. La invasión napoleónica a España había debilitado la autoridad del rey y puso en discusión quién debía gobernar en América. En Buenos Aires, esa situación abrió el camino a reuniones, debates y decisiones que cambiaron la historia.
Uno de los momentos más importantes ocurrió el 22 de mayo de 1810, cuando se realizó el Cabildo Abierto. Ese tipo de reunión se convocaba ante situaciones excepcionales y permitía la participación de vecinos destacados. Allí se debatió si el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros debía continuar en el poder.
Tres días después, el 25 de mayo de 1810, se formó la Primera Junta, el primer gobierno patrio. Cuando la noticia se difundió, milicianos y vecinos se acercaron al Cabildo para celebrar. Los integrantes de la Junta salieron al balcón, saludaron al pueblo y juraron sus cargos con rapidez. Ese mismo día asumieron el gobierno en el Fuerte, un edificio ubicado cerca de la plaza.
Así es el Cabildo hoy

Tras la Revolución de Mayo, el Cabildo continuó funcionando durante algunos años, aunque su papel fue perdiendo fuerza frente a las nuevas autoridades. En 1821, la institución fue suprimida y el edificio pasó a cumplir funciones administrativas.
Más adelante llegaron grandes transformaciones urbanas. A fines del siglo XIX, la apertura de la Avenida de Mayo obligó a quitar parte del ala norte del edificio. En el siglo XX, la apertura de la Avenida Presidente Julio A. Roca, también conocida como Diagonal Sur, provocó nuevas modificaciones en el ala sur.
Por esas obras, el Cabildo perdió varios arcos y quedó mucho más angosto que en su época colonial. La imagen actual se debe en gran parte a una restauración realizada hacia 1940, dirigida por el arquitecto Mario Buschiazzo, que buscó recuperar parte del aspecto que el edificio tenía en tiempos de la Revolución.
La imagen de portada es una litografía de Alberico Isola, elaborada en el siglo XIX. Fuente: Wikimedia Commons.

