¿Por qué algunas cascadas retroceden con el paso de los años? - Billiken
 

¿Por qué algunas cascadas retroceden con el paso de los años?

El agua puede desgastar la base de una cascada hasta provocar el derrumbe de su borde. Repetido durante siglos, este proceso hace que el salto se desplace río arriba.
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Una cascada puede ocupar el mismo lugar durante toda una vida humana y, aun así, estar moviéndose. En determinadas condiciones geológicas, el agua desgasta poco a poco las rocas y modifica la posición del salto. A este proceso se lo conoce como retroceso de las cascadas o erosión regresiva.

El fenómeno resulta especialmente evidente cuando un río atraviesa capas de distinta dureza. Si existe una roca resistente apoyada sobre otra más fácil de erosionar, el agua desgasta con mayor rapidez la capa inferior. Poco a poco, la roca superior queda sin sostén hasta que una parte se desprende. El nuevo borde de la cascada queda entonces algunos centímetros o metros más atrás, en dirección río arriba.

¿Cómo ocurre el retroceso de las cascadas?

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La zona donde cae el agua recibe un impacto constante. Allí suele formarse una poza de erosión, en la que el agua y los sedimentos que transporta —desde arena hasta piedras— golpean y raspan las rocas.

El proceso puede repetirse una y otra vez:

  • El agua erosiona la base de la pared de la cascada.
  • La roca más blanda retrocede con mayor rapidez.
  • La capa superior queda sobresaliendo y pierde apoyo.
  • Parte de esa roca se derrumba sobre la poza.
  • El salto queda situado más río arriba y comienza nuevamente el ciclo.

La velocidad depende del caudal, la fuerza de la corriente, el tipo de roca, los sedimentos transportados y procesos como las heladas. Por eso algunas cascadas cambian con relativa rapidez, mientras otras permanecen casi estables durante períodos muchísimo más largos.

Las cataratas del Niágara, un ejemplo famoso

Aspecto de una cascada.

Uno de los casos mejor estudiados es el de las cataratas del Niágara, entre Canadá y Estados Unidos. Surgieron después de la última glaciación, cuando enormes cantidades de agua comenzaron a circular por la región.

Desde su posición original, cerca del escarpe de Queenston-Lewiston, las cataratas fueron excavando una garganta y retrocedieron aproximadamente 11 kilómetros durante unos 10.000 a 12.000 años.

Hoy el proceso continúa, aunque mucho más lentamente. El control del caudal y el desvío de parte del agua hacia centrales hidroeléctricas redujeron considerablemente la erosión respecto de siglos anteriores.

No hay que confundir este proceso con las llamadas “cascadas invertidas”. En ellas, fuertes ráfagas pueden empujar el agua hacia arriba o convertirla en aerosol, creando la impresión de que fluye al revés. Allí no se está desplazando el salto por erosión: se trata de un fenómeno producido por el viento.

El retroceso de las cascadas, en cambio, es una transformación geológica real. El paisaje cambia tan lentamente que resulta difícil advertirlo día a día, pero el agua termina demostrando que incluso una pared de roca puede desplazarse con el paso del tiempo.

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