Un gigantesco decágono, es decir, una figura con diez lados, apareció alrededor del polo sur de Saturno. No está dibujado sobre la superficie ni está formado por montañas: sus lados existen dentro de la propia atmósfera del planeta.
El telescopio espacial Hubble confirmó el hallazgo en septiembre de 2026. Los científicos determinaron que se trata de una enorme onda atmosférica de diez lados incrustada dentro de una poderosa corriente en chorro, situada alrededor de los 63 grados de latitud sur.
Las observaciones muestran indicios de la estructura desde 2023 y revelan que se volvió cada vez más definida durante los años siguientes. Además, Hubble consiguió observarla a distintas longitudes de onda y descubrió que atraviesa varias capas de la atmósfera. No es, por lo tanto, apenas un dibujo formado por algunas nubes de la superficie.
¿Cómo puede el viento crear algo parecido a una figura geométrica?
¿Qué descubrieron los científicos en Saturno?

Saturno es un gigante gaseoso compuesto principalmente por hidrógeno y helio. No tiene una superficie sólida como la Tierra y su atmósfera es extraordinariamente dinámica.
Billiken ya contó que el planeta tiene fuertes vientos y una atmósfera muy inestable. NASA indica que algunas corrientes pueden superar los 1.800 kilómetros por hora, entre las velocidades atmosféricas más elevadas del Sistema Solar.
Dentro de ese enorme sistema de corrientes se encuentra ahora el decágono.
Las imágenes obtenidas por Hubble muestran una especie de banda ondulada que rodea al polo sur y forma diez sectores aproximadamente regulares. Investigadores de la Universidad de California en Berkeley calcularon que los vientos relacionados con la parte visible de esta estructura se desplazan a alrededor de 400 kilómetros por hora.
Hay otro detalle que sorprendió a los astrónomos: el fenómeno parece ser bastante reciente.
La nave Cassini estudió Saturno entre 2004 y 2017 y no encontró allí ninguna formación duradera semejante. Hubble, en cambio, permitió reconstruir su evolución y confirmar que ya existían señales desde 2023.
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¿Cómo pueden los vientos de Saturno formar diez lados?
La atmósfera no necesita una pared sólida para crear un límite visible. Las corrientes de aire pueden desarrollar ondas, de una forma comparable —aunque a una escala y bajo condiciones completamente diferentes— con las ondulaciones que aparecen en una corriente de agua.
En Saturno existen bandas de gas que circulan alrededor del planeta a velocidades distintas. Cuando corrientes rápidas interactúan con otras más lentas, pueden generarse perturbaciones y ondas capaces de mantenerse dentro de una corriente en chorro.
Una de las hipótesis es que determinadas combinaciones de velocidad, rotación y fuerzas atmosféricas pueden hacer que esas ondas adopten una forma regular. NASA señala que la interacción entre gases que circulan a diferentes velocidades es una de las posibles explicaciones de los límites geométricos observados en los polos de Saturno.
Los investigadores incluso consiguieron reproducir matemáticamente condiciones en las que un fluido turbulento desarrolla una onda con diez lados. Sin embargo, esto no significa que el misterio esté completamente resuelto.
Los científicos detectaron además un vórtice anticiclónico situado al norte del decágono, alrededor de los 55 grados de latitud sur. Una posibilidad es que este vórtice haya producido la perturbación inicial y que después el equilibrio entre distintas fuerzas atmosféricas haya permitido que la onda se organizara y persistiera.
Por ahora, es una hipótesis. Los especialistas necesitan nuevas observaciones y simulaciones tridimensionales para comprobarla.
Saturno ya tenía otra figura sorprendente: un hexágono

El nuevo descubrimiento resulta todavía más curioso porque Saturno ya era famoso por otra figura geométrica atmosférica.
Alrededor de su polo norte existe un gigantesco hexágono de seis lados, descubierto en imágenes obtenidas por las sondas Voyager a comienzos de la década de 1980 y posteriormente estudiado en detalle por Cassini.
NASA explica que esta estructura tiene aproximadamente 30.000 kilómetros de diámetro y consiste en una corriente en chorro ondulada con vientos cercanos a los 320 kilómetros por hora. En su centro existe además un enorme vórtice.
Lo extraordinario es su duración: el hexágono lleva más de cuatro décadas apareciendo cada vez que los científicos consiguen observarlo.
Durante años buscaron algo equivalente en el hemisferio sur, pero no lo encontraron. Por eso el nuevo decágono es especialmente interesante: no parece simplemente una copia de diez lados del hexágono norte, sino una estructura diferente que estaría formándose ante nuestros ojos.
¿El decágono de Saturno permanecerá para siempre?
Todavía nadie lo sabe.
Esa es precisamente una de las preguntas que intentarán responder los científicos mediante futuras observaciones del telescopio Hubble, el James Webb y modelos informáticos de la atmósfera de Saturno.
El programa OPAL, que utiliza Hubble para observar regularmente Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, fue fundamental para descubrir el cambio. En lugar de obtener una sola fotografía, los astrónomos pueden comparar imágenes tomadas año tras año y observar cómo evolucionan las atmósferas de los gigantes gaseosos.
Así pudieron comprobar que el decágono era apenas perceptible en sus primeros registros y se fue haciendo más claro.
Los investigadores quieren determinar ahora cuánto tiempo sobrevivirá, por qué apareció después de décadas sin ser detectado y qué ocurre en las capas profundas que Hubble no puede observar directamente.
Saturno demuestra así que los planetas gigantes no son escenarios inmóviles. Sus nubes y corrientes están cambiando continuamente.
Y aunque desde millones de kilómetros de distancia el nuevo fenómeno parezca una gigantesca figura geométrica trazada sobre el planeta, sus diez lados son en realidad el resultado de gases que se desplazan, interactúan y forman ondas dentro de una de las atmósferas más dinámicas del Sistema Solar.
