¿Por qué estornudamos? - Billiken
 

¿Por qué estornudamos?

El estornudo comienza cuando la nariz detecta un estímulo irritante y envía señales al sistema nervioso. En segundos, el cuerpo coordina una potente expulsión de aire.
Saber Más
Agregar como fuente preferida en Google
Saber Más

Primero aparece un cosquilleo difícil de ignorar. Después llega una inspiración y, casi sin que podamos decidirlo, cerramos los ojos y expulsamos aire con fuerza por la nariz y la boca. Un estornudo dura muy poco, pero detrás de ese gesto cotidiano existe un complejo reflejo de protección.

Para entender por qué estornudamos, hay que empezar por el interior de la nariz. Allí existe una mucosa muy sensible capaz de detectar sustancias o condiciones que pueden resultar irritantes. El estornudo es una expulsión de aire súbita, forzada e involuntaria a través de la nariz y la boca, generalmente desencadenada por la irritación de las mucosas nasales o de la garganta.

¿Por qué estornudamos cuando algo irrita la nariz?

Explicación de por qué estornudamos.

La mucosa nasal funciona como una primera línea de contacto con el aire que respiramos. Cuando partículas o sustancias irritantes estimulan determinadas terminaciones nerviosas, comienza una señal hacia el sistema nervioso.

Las investigaciones describen al nervio trigémino como una de las principales vías encargadas de transmitir esa información desde la nariz. El cerebro coordina entonces una respuesta respiratoria en la que participan distintos músculos hasta producir el estornudo. Una revisión científica publicada en 2026 divide este mecanismo en una fase sensorial inicial y otra fase motora o respiratoria.

De manera simplificada, el proceso ocurre así:

  • Un estímulo irrita la mucosa de la nariz o la garganta.
  • Las terminaciones nerviosas detectan esa señal y la transmiten hacia el sistema nervioso.
  • El cerebro coordina una respuesta involuntaria en músculos respiratorios y faciales.
  • El aire sale bruscamente por la nariz y la boca.

El objetivo básico es ayudar a retirar aquello que está irritando las vías respiratorias superiores. Por eso se considera al estornudo un reflejo protector.

Polvo, polen y otras razones de por qué estornudamos

No existe un único desencadenante. Entre las causas frecuentes las alergias al polen, polvo, moho o caspa de animales, así como los resfriados, la gripe, algunos medicamentos y distintos irritantes ambientales.

También pueden provocar estornudos:

  • Aire seco;
  • Contaminación;
  • Productos en polvo;
  • Alimentos picantes;
  • Olores o sustancias irritantes;
  • Determinados estímulos físicos.

En las alergias ocurre algo particular. El sistema inmunitario reacciona frente a sustancias normalmente inofensivas, como ciertos tipos de polen, y esa respuesta puede producir picazón, secreción nasal y ataques repetidos de estornudos.

Los virus respiratorios también pueden irritar e inflamar las vías respiratorias. Por eso los estornudos son habituales durante un resfriado y pueden aparecer acompañados por congestión, secreción nasal, dolor de garganta o tos.

¿Por qué algunas personas estornudan con una luz intensa?

Uno de los casos más curiosos no comienza con polvo ni polen, sino con mirar repentinamente una fuente de luz intensa.

Este fenómeno, conocido como reflejo fótico del estornudo, afecta solo a una parte de la población. La causa exacta todavía se investiga. Una de las hipótesis propone que existe una interacción entre las vías nerviosas que transmiten información visual y aquellas relacionadas con el reflejo de estornudar.

La revisión clásica de Songu y Cingi señala que la exposición repentina a luz brillante puede ser uno de los estímulos capaces de desencadenar un estornudo en determinadas personas. También se conocen otros desencadenantes menos habituales, lo que demuestra que este reflejo es más complejo de lo que parece.

¿El corazón se detiene cuando estornudamos?

No. Se trata de un mito muy extendido.

Durante el estornudo cambian momentáneamente las presiones dentro del tórax, algo que puede afectar de forma transitoria el flujo sanguíneo y el ritmo cardíaco. Sin embargo, el corazón no deja de latir.

Lo que sí conviene recordar es que un estornudo puede dispersar secreciones respiratorias. Por eso, cuando una persona está resfriada o tiene una infección respiratoria, cubrirse con el pliegue interno del codo ayuda a disminuir la propagación de gotitas hacia otras personas.

Comprender por qué estornudamos permite mirar de otra manera un acto que repetimos desde chicos. En apenas unos segundos, sensores nerviosos, cerebro, pulmones y músculos trabajan coordinadamente para responder a una pequeña señal en la nariz. Un simple “¡achís!” es, en realidad, una veloz maniobra defensiva de nuestro organismo.

    Vínculo copiado al portapapeles.

    3/9

    Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

    Ant Sig