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¿Por qué la menta produce sensación de frío?

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El mentol puede activar los mismos sensores que responden cuando baja la temperatura. Por eso nuestra boca siente frío aunque, en realidad, prácticamente no se haya enfriado.
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Masticamos una hoja de menta, probamos un caramelo mentolado o nos cepillamos los dientes y aparece inmediatamente una sensación refrescante. Incluso respirar aire a temperatura ambiente puede parecer más frío durante unos minutos. Sin embargo, si midiéramos la temperatura, descubriríamos que prácticamente no cambió.

El responsable es el mentol, un compuesto presente en distintas plantas de menta. Esta molécula actúa sobre un canal microscópico de nuestras neuronas sensoriales denominado TRPM8, cuya función natural es participar en la detección de temperaturas bajas. Al activarlo, el mentol genera una señal que el cerebro interpreta como frescura aunque no exista un verdadero descenso térmico.

¿Cómo consigue la menta hacernos sentir frío?

Caramelos.

Nuestra piel, boca y otras partes del cuerpo contienen terminaciones nerviosas capaces de detectar cambios de temperatura.

En algunas de esas neuronas se encuentra TRPM8, un canal formado por proteínas que atraviesa la membrana celular. Puede activarse ante temperaturas frescas, aproximadamente por debajo de los 28 °C, aunque la respuesta varía y aumenta a medida que disminuye la temperatura.

Cuando TRPM8 se abre, permite el paso de partículas con carga eléctrica —iones— hacia la célula. Esto modifica la actividad de la neurona y genera señales nerviosas que viajan hasta el cerebro.

Normalmente, el mensaje significa algo parecido a: “esta zona se está enfriando”.

El mentol consigue poner en marcha el mismo sistema sin necesidad de reducir realmente la temperatura. Por eso una golosina de menta puede estar a temperatura ambiente y, aun así, sentirse notablemente fresca.

La menta y el frío no activan TRPM8 exactamente igual

Los científicos conocen la relación entre el mentol y TRPM8 desde hace décadas. En 2002, dos grupos de investigación identificaron de forma independiente este canal como un importante receptor capaz de responder tanto al frío como al mentol.

Sin embargo, quedaba una pregunta: ¿cómo podían dos estímulos tan diferentes —una disminución de temperatura y una molécula química— conseguir abrir la misma estructura?

Un estudio publicado en Nature Communications en 2026 permitió observar TRPM8 con técnicas avanzadas de microscopía crioelectrónica. Los investigadores encontraron que el frío modifica distintas regiones del canal y favorece importantes cambios en el poro por donde pasan los iones. El mentol, en cambio, se une a una zona específica y provoca modificaciones estructurales que también terminan favoreciendo la apertura.

Es decir, frío y mentol siguen caminos parcialmente diferentes, pero llegan a una misma puerta molecular.

¿Por qué todo parece más frío después de comer menta?

Bebida con menta.

El efecto se vuelve todavía más llamativo cuando se combinan ambas señales.

Después de mascar un chicle mentolado, por ejemplo, beber agua fresca o inspirar aire puede producir una sensación de frío mucho más intensa. Esto ocurre porque el mentol ya ha aumentado la actividad de TRPM8 y el descenso real de temperatura estimula también al receptor.

Entre las características principales de este fenómeno se encuentran:

  • No hace falta que la temperatura descienda: el mentol puede activar químicamente TRPM8.
  • El frío real puede reforzar el efecto: ambos estímulos actúan sobre el mismo sistema sensorial.
  • La sensación es temporal: disminuye cuando desaparece el mentol y los receptores recuperan su actividad habitual.
  • Una dosis elevada puede resultar molesta: concentraciones importantes de mentol pueden causar irritación, ardor o una sensación de frío desagradable.

¿La menta realmente enfría nuestro cuerpo?

En condiciones normales, no. La sensación refrescante no significa que la menta haya bajado de manera importante la temperatura de la boca o de la piel.

Nuestro cerebro no tiene un termómetro que mida directamente cada punto del cuerpo. Interpreta la información que recibe de neuronas y receptores especializados. Si TRPM8 se activa, llega una señal asociada al frío, aunque en este caso el estímulo haya sido químico.

Esta capacidad explica por qué el mentol aparece en productos tan diferentes como caramelos, dentífricos y algunas preparaciones para la piel. También es estudiado científicamente por su relación con la percepción térmica y el dolor.

Así, la próxima vez que la menta nos haga sentir una ráfaga helada, en realidad no habrá cambiado el clima dentro de nuestra boca. Una pequeña molécula habrá abierto un canal de nuestras neuronas y enviado al cerebro un mensaje casi idéntico al que recibiría frente al frío verdadero.

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