Una manzana recién cortada tiene una pulpa clara. Sin embargo, si dejamos una rodaja sobre la mesa, poco después empiezan a aparecer zonas marrones. Aunque solemos decir que la fruta “se oxidó”, detrás de ese cambio existe un proceso más específico llamado pardeamiento enzimático.
La oxidación de la manzana comienza cuando un corte, un golpe o una mordida rompe la estructura de sus células. Entonces entran en contacto tres protagonistas que antes permanecían parcialmente separados: el oxígeno del aire, ciertos compuestos fenólicos presentes naturalmente en la fruta y unas enzimas llamadas polifenol oxidasas (PPO).
¿Por qué ocurre la oxidación de la manzana?

Dentro de una manzana intacta, sus componentes se encuentran organizados en diferentes partes de las células. Pero el cuchillo rompe esas barreras microscópicas. Cuando el oxígeno llega a la superficie expuesta, la polifenol oxidasa comienza a actuar sobre los compuestos fenólicos.
La enzima favorece su transformación en sustancias llamadas quinonas, muy reactivas. Luego se producen nuevas reacciones que terminan formando pigmentos oscuros, responsables del característico tono marrón. Este mecanismo es conocido como pardeamiento enzimático y aparece también en otros alimentos vegetales.
El proceso puede resumirse en cuatro etapas:
- Se corta o golpea la manzana y se rompen numerosas células.
- El oxígeno del aire llega a los tejidos que quedaron expuestos.
- La polifenol oxidasa actúa sobre determinados compuestos fenólicos.
- Se forman nuevos compuestos y pigmentos oscuros que vuelven marrón la superficie.
Por eso, el fenómeno no es simplemente que “el aire manche” la fruta. Se trata de una verdadera reacción bioquímica que necesita tanto oxígeno como enzimas y sustancias sobre las cuales estas puedan actuar.
¿Solo las manzanas cambian de color?
No. El pardeamiento enzimático puede observarse también en peras, bananas, paltas, duraznos, papas, berenjenas y champiñones, entre otros alimentos. La intensidad y rapidez varían según la cantidad y el tipo de enzimas y compuestos fenólicos que contiene cada especie o variedad.
Incluso dos variedades de manzana pueden oscurecerse a velocidades diferentes. Una revisión científica publicada en 2025 señala que en estas frutas se han identificado numerosos compuestos fenólicos capaces de intervenir como sustratos en las reacciones relacionadas con el pardeamiento.
Este mecanismo también puede tener funciones útiles para la propia planta. Las polifenol oxidasas están relacionadas con respuestas frente a heridas y ataques de organismos, aunque el papel biológico exacto de estas enzimas puede variar entre especies.
Mirá También

¿Por qué se regalan manzanas a los maestros?
¿Cómo se puede retrasar la oxidación de la manzana?
Una manera muy conocida es agregar unas gotas de jugo de limón. Su acidez disminuye el pH de la superficie y hace que la polifenol oxidasa trabaje con menor eficacia. Además, el ácido ascórbico —vitamina C— puede actuar como antioxidante y retrasar la aparición del color oscuro.
También existen otras estrategias:
- Reducir el contacto con el aire, por ejemplo guardando las porciones en un recipiente cerrado.
- Mantenerlas refrigeradas, ya que las bajas temperaturas ralentizan numerosas reacciones enzimáticas.
- Utilizar tratamientos ácidos o antioxidantes, como hacen algunos procesos de la industria alimentaria.
- Modificar la atmósfera del envase, disminuyendo la cantidad de oxígeno disponible.
El calor también puede inactivar estas enzimas, razón por la que ciertos procesos industriales utilizan tratamientos térmicos. Sin embargo, aplicarlos a una manzana que queremos comer fresca modificaría su textura.
¿Una manzana marrón está en mal estado?

No necesariamente. El oscurecimiento recién producido por el pardeamiento enzimático no significa automáticamente que la fruta esté podrida. Se trata principalmente de un cambio de aspecto, aunque con el tiempo también pueden modificarse el sabor, la textura y algunas características nutricionales.
De todos modos, una fruta cortada pierde parte de la protección que le brindaba su piel y queda más expuesta al ambiente. Por eso conviene mantenerla refrigerada y prestar atención a otras señales de deterioro, como olores extraños, moho o cambios importantes de textura.
La oxidación de la manzana, entonces, permite observar química y biología en cuestión de minutos. Un simple corte rompe el equilibrio interno de la fruta y pone en contacto enzimas, compuestos naturales y oxígeno, hasta convertir una superficie clara en otra progresivamente marrón.
