Una taza caliente, yerba mate, agua y, muchas veces, un poco de leche. El mate cocido parece una preparación muy simple, pero detrás de ella existe una historia que atraviesa siglos y conecta a los pueblos originarios, las misiones jesuíticas, los hogares y hasta los comedores escolares de Argentina.
Su punto de partida es la yerba mate (Ilex paraguariensis), una planta nativa de la Selva Paranaense. Los pueblos guaraníes utilizaban sus hojas antes de la llegada de los europeos, tanto como bebida como en prácticas culturales. Más adelante, los jesuitas desarrollaron su cultivo en las reducciones y contribuyeron enormemente a su difusión y comercialización. Por eso la yerba llegó incluso a conocerse como “té de los jesuitas”.
¿Cómo surgió el mate cocido?

A diferencia del mate cebado, esta bebida se prepara infusionando o cociendo la yerba en agua y después filtrándola para servirla en una taza. También puede prepararse actualmente utilizando saquitos, de forma similar al té.
Existe una tradición que atribuye a los jesuitas la difusión de esta manera de consumir la yerba. Según recoge Pilar a Diario, algunos relatos sostienen que preparaban la infusión de esta forma dentro de las misiones. Sin embargo, no existe una fecha precisa ni documentación suficiente para afirmar que hayan sido sus únicos inventores.
Su historia puede resumirse en algunos momentos fundamentales:
- Antes del siglo XVI: los guaraníes ya utilizaban la yerba mate.
- Siglo XVII: los jesuitas expandieron su cultivo y comercio.
- Siglos XIX y XX: el mate cocido se afianzó como bebida cotidiana en Argentina.
- 1948: documentos educativos porteños ya recomendaban incluir mate cocido con leche en la alimentación escolar.
¿Por qué el mate cocido se hizo tan popular en Argentina?

Una de sus grandes ventajas fue siempre la sencillez. Una pequeña cantidad de yerba permite preparar varias tazas en una olla y servirlas rápidamente. Además, puede beberse solo, endulzado o acompañado con leche.
Estas características ayudaron a convertirlo en una bebida habitual de desayunos y meriendas familiares, pero también favorecieron su presencia en instituciones.
Con los años también aparecieron los saquitos de mate cocido, que simplificaron todavía más la preparación. A diferencia del mate tradicional, no hacen falta una calabaza ni una bombilla: alcanza con una taza y agua caliente.
Su popularidad se entiende además dentro de una cultura donde la yerba mate ocupa un lugar excepcional. Según información oficial, está presente en más del 90% de los hogares argentinos, y desde 2013 el mate es reconocido legalmente como la Infusión Nacional.
Así, el mate cocido terminó convirtiéndose en mucho más que otra manera de consumir yerba: es una bebida asociada a las cocinas familiares, los jarritos escolares y las meriendas de varias generaciones de argentinos.

