Cuando una estrella explota como supernova, no desaparece sin dejar rastros. Parte de su materia sale despedida a enorme velocidad y puede seguir expandiéndose durante miles de años. En algunos casos, el núcleo permanece como una estrella de neutrones o un agujero negro.
Una imagen publicada por la NASA el 24 de septiembre de 2026 muestra cinco de estos "fantasmas" estelares en una misma región del cielo, aunque pasaron a años luz de distancia. La imagen, más abajo.
¿Qué queda después de que explota una estrella?

Una supernova es una explosión extremadamente energética que puede marcar el final de la vida de una estrella. No todas terminan así: las de gran masa pueden sufrir el colapso de su núcleo cuando agotan el combustible que sostiene su equilibrio.
La explosión expulsa las capas externas al espacio. Ese material choca con el gas y el polvo de alrededor y genera una onda de choque. Así aparece una estructura de filamentos y gas caliente conocida como remanente de supernova.
Según el CONICET, estos restos pueden seguir expandiéndose durante miles de años. Un ejemplo famoso es la Nebulosa del Cangrejo, originada por una explosión observada desde la Tierra en 1054.
¿Puede quedar otra estrella en el centro?
Después del colapso de una estrella masiva, el destino de su núcleo depende de la masa que conserve. En ciertos casos se comprime hasta formar una estrella de neutrones, un objeto extremadamente denso.
Algunas giran rápidamente y emiten radiación de manera periódica. Se conocen como púlsares y, vistos desde la Tierra, pueden comportarse como un faro cósmico. Si el núcleo es todavía más masivo, la gravedad puede hacerlo colapsar hasta formar un agujero negro.
¿Por qué los restos de una estrella pueden verse durante miles de años?

La NASA publicó el 24 de septiembre una imagen tomada desde el Observatorio Oukaïmeden, en Marruecos, que reúne cinco remanentes de supernova en la constelación de Auriga. Para obtenerla hicieron falta unas 200 horas de observación y el campo fotografiado equivale al área de unas mil lunas llenas.
Las cinco explosiones ocurrieron de manera independiente y sus restos están a distintas distancias, de hasta varios miles de años luz. Algunos tienen edades estimadas de decenas de miles de años.
Las ondas de choque produjeron capas de gas y filamentos. En la imagen, el hidrógeno aparece en rojo y el oxígeno, en azul. Aunque la explosión original duró muy poco, sus consecuencias siguen siendo observables mucho tiempo después.
¿Qué aportan estos restos al Universo?
Una supernova no sólo marca el final de una estrella: también redistribuye materia. Durante la vida de los astros se forman elementos químicos que, tras la explosión, pueden ser expulsados al espacio.
Esos átomos pasan al medio interestelar. Con el tiempo, el gas y el polvo pueden incorporarse a nuevas regiones de formación estelar y participar en el nacimiento de otras estrellas y planetas.
Por eso, estudiar los remanentes permite reconstruir cómo murió una estrella, qué materiales expulsó y cómo modificó su entorno. Como explica el CONICET, también ayuda a investigar el origen de muchos átomos presentes en la Tierra.
