Las ballenas pueden encontrarse a kilómetros de distancia y, aun así, el sonido les ofrece una manera de comunicarse a través del océano. Cantos, silbidos y clics forman parte de un mundo acústico que para los seres humanos permanece casi siempre escondido bajo la superficie.
El agua favorece esta comunicación. El sonido se desplaza en ella a unos 1.500 metros por segundo, frente a aproximadamente 340 metros por segundo en el aire. Además, determinadas frecuencias pueden propagarse a grandes distancias antes de perder su energía. Por eso, para muchos cetáceos el oído es uno de los sentidos más importantes.
¿Cómo producen sonidos las ballenas?

No todas las ballenas producen sonidos de la misma manera. Los cetáceos se dividen en dos grandes grupos: los misticetos, que poseen barbas, y los odontocetos, que tienen dientes.
Las ballenas barbadas, como la azul, la franca o la jorobada, están especializadas en sonidos de frecuencias relativamente bajas. El Smithsonian explica que tienen estructuras en la laringe que les permiten producir vocalizaciones y reciclar el aire dentro del sistema respiratorio sin tener que expulsarlo cada vez que emiten un sonido.
Los cetáceos dentados, entre ellos los cachalotes, utilizan además sonidos de frecuencias más altas y pueden producir potentes clics de ecolocalización para obtener información sobre su entorno y localizar presas.
Entre las señales más conocidas aparecen:
- Cantos, característicos de distintas ballenas barbadas.
- Clics, utilizados especialmente por especies dentadas para la ecolocalización.
- Silbidos y llamadas pulsadas, que pueden intervenir en interacciones sociales.
¿Qué tan fuerte puede ser el sonido de las ballenas?
Algunas vocalizaciones alcanzan intensidades extraordinarias. Documentos técnicos de NOAA registran llamados de ballena azul con niveles de origen cercanos a 180-188 decibeles bajo el agua, mientras que ciertos clics de cachalotes adultos pueden alcanzar alrededor de 223 decibeles medidos a un metro de la fuente.
Sin embargo, estos números necesitan una aclaración. Los decibeles submarinos se miden utilizando una referencia diferente de la empleada para sonidos en el aire. Por eso, decir que una ballena “suena más fuerte que un avión” simplemente comparando dos cifras de decibeles puede resultar engañoso.
Más importante que la cifra aislada es la combinación de intensidad y frecuencia. Los sonidos graves de varias ballenas barbadas pierden relativamente poca energía al propagarse por el océano, lo que les permite llegar mucho más lejos que numerosos sonidos agudos.
¿Hasta dónde pueden comunicarse las ballenas?

La distancia exacta cambia según la especie, la profundidad, la temperatura del agua, la frecuencia del sonido y el ruido ambiental. NOAA señala que las llamadas de ballenas barbadas pueden utilizarse para comunicarse a distancias superiores a 60 millas, unos 96 kilómetros, y bajo determinadas condiciones los sonidos de baja frecuencia pueden propagarse mucho más lejos.
Las jorobadas son especialmente famosas por sus elaborados cantos. El Smithsonian explica que sus canciones tienen frases y temas que se repiten siguiendo una estructura, y que los machos pueden cantar durante horas.
Una secuencia de canto puede durar alrededor de 20 minutos y volver a repetirse durante períodos muy prolongados. Además, investigaciones con jorobadas demostraron que estos animales modifican la intensidad de sus cantos cuando aumenta el ruido producido por el viento.
El ruido también puede dificultar que las ballenas se escuchen
El océano moderno no contiene únicamente sonidos naturales. Motores de barcos, sonares y otras actividades humanas agregan ruido que puede superponerse con las frecuencias utilizadas por los animales.
NOAA utiliza hidrófonos, una especie de micrófonos submarinos, para registrar las vocalizaciones y estudiar dónde están las ballenas, qué comportamientos realizan y cómo reaccionan al ruido.
Algunas especies han cambiado su comportamiento frente a fuentes intensas de sonido humano: pueden abandonar determinadas zonas, interrumpir vocalizaciones o modificar sus actividades.
Por eso, el poderoso sonido de las ballenas es mucho más que una curiosidad. En la oscuridad y las enormes distancias del océano, escuchar y hacerse escuchar puede servir para localizar alimento, reconocer a otros individuos y mantener contacto con el grupo. Para estos gigantes marinos, el océano no es solamente un mundo de agua: también es un inmenso paisaje de sonidos.

