Bjørnøya: la remota Isla del Oso de Noruega que tiene solo 9 habitantes - Billiken
 

Bjørnøya: la remota Isla del Oso de Noruega que tiene solo 9 habitantes

Entre Noruega continental y Svalbard, Bjørnøya es una isla remota de 178 km², famosa por sus acantilados, sus aves marinas y su estación meteorológica.
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Bjørnøya, también conocida como Isla del Oso, es una de las islas más remotas de Noruega. Se encuentra en el mar de Barents, entre el extremo norte del continente europeo y Spitsbergen, la isla principal del archipiélago de Svalbard.

A simple vista, parece un territorio deshabitado y silencioso. Sin embargo, no está completamente vacío: una estación meteorológica funciona allí durante todo el año y suele estar atendida por un pequeño grupo de 9 personas.

Dónde está Bjørnøya y qué tamaño tiene

Paisajes de Bjørnøya.

Bjørnøya es la isla más austral de Svalbard. Está ubicada cerca de los 74° de latitud norte, en una zona de clima ártico marítimo, con nieblas frecuentes, vientos fuertes y paisajes muy expuestos.

Algunos datos ayudan a ubicarla mejor:

  • País: Noruega.
  • Archipiélago: Svalbard.
  • Superficie: 178 km².
  • Longitud máxima: cerca de 20 kilómetros.
  • Ancho máximo: alrededor de 15,5 kilómetros.
  • Punto más alto: Urd, en Miseryfjellet, con 536 metros sobre el nivel del mar.

Por qué Bjørnøya se llama Isla del Oso

El nombre de Bjørnøya tiene una historia muy curiosa. En 1596, el navegante neerlandés Willem Barentsz llegó a la zona y la llamó “Isla del Oso” después de un encuentro con un oso polar que nadaba cerca del lugar.

Hoy no hay una población estable de osos polares en la isla. Su fauna más visible está relacionada con el mar: aves, zorros árticos, focas y especies que dependen de los acantilados y de las aguas ricas en alimento.

Naturaleza, curiosidades y turismo en Bjørnøya

Montañas del lugar.

La isla tiene un paisaje contrastante. En el norte predominan zonas bajas, lagos y terrenos abiertos. En el sur aparecen acantilados abruptos, columnas de roca y montañas donde anidan enormes colonias de aves marinas.

Una de sus mayores curiosidades es que conserva cientos de lagos pequeños y una costa difícil de abordar. También fue escenario de actividades humanas como caza, pesca, minería de carbón y operaciones meteorológicas.

Desde 2002, Bjørnøya es una reserva natural. Por eso, el turismo es muy limitado y regulado. No existen hoteles, pueblos ni infraestructura para visitantes. Quienes se acercan suelen hacerlo en cruceros de expedición por Svalbard, y los desembarcos dependen del clima, los permisos y la protección de la fauna.

Bjørnøya es, en definitiva, un lugar extremo: una isla pequeña, aislada y protegida, donde la naturaleza ártica se impone sobre cualquier presencia humana.

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