Si un profesor dice a sus alumnos que no hagan mucho bochinche, podemos entender qué quiere decir: que no ganan mucho ruido, lío, alboroto.
La Real Academia Española define el término como "tumulto, barullo, alboroto o asonada". En el habla cotidiana, sin embargo, puede nombrar desde una discusión ruidosa hasta una habitación completamente desordenada.
Además, no significa exactamente lo mismo en todos los países. En distintas regiones de América también puede referirse a una fiesta, una pelea, una reunión improvisada o un rumor que crece al pasar de una persona a otra. Por ejemplo, la palabra puede aparecer en frases como:
- "Los chicos armaron un bochinche", cuando juegan, gritan y desordenan una habitación.
- "La reunión terminó en un bochinche", si varias personas discuten al mismo tiempo.
- "Esa oficina es un bochinche", cuando nada parece estar organizado.
- "Se corrió un bochinche por el barrio", donde también significa chisme o rumor.
El curioso origen de "bochinche"

El origen de “bochinche” conduce hasta “bochincho”, una palabra hoy poco usada que significaba “sorbo” o “buche de líquido”. A su vez, “bochincho” deriva de “buche”, voz relacionada con una porción de bebida y con la cavidad digestiva de algunas aves.
Ese punto de partida parece muy distante del significado actual. Sin embargo, los diccionarios históricos muestran un recorrido curioso: de la idea de dar sorbos, la palabra pasó a nombrar tabernas humildes o pequeños lugares donde se bebía.
Esos sitios podían convertirse en espacios concurridos, con conversaciones fuertes, bailes y discusiones. Así, el nombre terminó asociado primero a las reuniones bulliciosas y luego al alboroto o al desorden en general.
Durante el siglo XIX, distintos diccionarios ya registraban “bochinche” en América con el significado de alboroto o asonada. Con el tiempo, su uso se extendió y adquirió matices propios en cada región.
Por eso, una misma palabra puede describir una casa patas para arriba, una discusión callejera o un rumor exagerado. Todo depende del país, del contexto y, por supuesto, del tamaño del bochinche.
