¿Cómo pueden arena y polvo del Desierto del Sahara cruzar todo el océano Atlántico? - Billiken
 

¿Cómo pueden arena y polvo del Desierto del Sahara cruzar todo el océano Atlántico?

¿Cómo pueden arena y polvo del Desierto del Sahara cruzar todo el océano Atlántico?
Cada año, enormes cantidades de polvo mineral salen del norte de África y recorren miles de kilómetros sobre el océano Atlántico. Algunas partículas llegan al Caribe, América Central, Estados Unidos y hasta la Amazonia. ¿Cómo pueden mantenerse tanto tiempo en el aire?
El Mundo
Agregar como fuente preferida en Google
El Mundo

El desierto del Sahara está en África, pero parte de sus materiales pueden terminar a miles de kilómetros de distancia. Durante determinados momentos del año, los satélites muestran enormes nubes de tonalidad marrón o amarillenta que abandonan la costa africana y avanzan sobre el océano Atlántico.

En algunos casos alcanzan el Caribe, América Central, Florida e incluso Texas. Parte de ese material también llega a Sudamérica, pero ¿cómo puede algo procedente del suelo de un desierto cruzar un océano entero?

La respuesta está en la combinación de partículas extremadamente pequeñas, fuertes vientos y una gran masa de aire seco conocida como Capa de Aire Sahariano.

¿Cómo logra levantarse el polvo del Desierto del Sahara?

¿Cómo pueden arena y polvo del Desierto del Sahara cruzar todo el océano Atlántico?

El Sahara es el desierto cálido más grande del planeta. Se extiende por el norte de África a lo largo de unos 4.800 kilómetros y ocupa aproximadamente 8.6 millones de kilómetros cuadrados. Además, su borde occidental llega directamente hasta el océano Atlántico.

Pero no toda su superficie está formada por dunas, ya que también posee llanuras de grava, mesetas rocosas, montañas, salares y zonas cubiertas por sedimentos muy finos. Cuando soplan vientos suficientemente intensos, esos materiales pueden comenzar a moverse.

Los granos de arena relativamente grandes suelen avanzar mediante pequeños saltos o rodando cerca del suelo. Las partículas más pequeñas, en cambio, pueden quedar suspendidas en el aire y elevarse mucho más.

Una vez en altura, buena parte del polvo puede quedar atrapado dentro de una enorme masa de aire conocida como Capa de Aire Sahariano. Se trata de una capa de aire:

  • Muy seca;
  • Cálida;
  • Cargada de polvo;
  • Acompañada por fuertes vientos.

La capa puede tener aproximadamente entre 3 y 4 kilómetros de espesor y su base suele comenzar alrededor de 1.5 kilómetros sobre la superficie. Eso es fundamental, ya que al viajar a varios kilómetros de altura, las pequeñas partículas ya no dependen únicamente de las ráfagas que soplan junto al suelo. Así, pueden incorporarse a corrientes de aire capaces de desplazarlas durante días sobre el Atlántico.

¿Qué vientos llevan el polvo del Sahara hasta América?

¿Cómo pueden arena y polvo del Desierto del Sahara cruzar todo el océano Atlántico?

El gran viaje se produce de este a oeste. Dentro de la Capa de Aire Sahariano existen vientos que pueden alcanzar aproximadamente entre 10 y 25 metros por segundo, equivalentes a unos 36 a 90 km/h.

Esas corrientes forman parte de la circulación atmosférica tropical y empujan las nubes de polvo desde África hacia el Atlántico. La distancia es enorme, pero no imposible, porque durante los brotes más importantes, el polvo puede alcanzar las islas del Caribe, América Central e incluso regiones de Estados Unidos como Texas.

Una de las consecuencias más sorprendentes del fenómeno es que también llega a la selva amazónica. Millones y millones de toneladas de polvo sahariano, según la NASA, pueden depositarse en esa región sudamericana.

Y eso no es lo único: el polvo que viaja desde el desierto africano aporta nutrientes fundamentales para la vida en la Amazonia. ¿Cómo ocurre esto? La explicación es la siguiente: parte de ese polvo procede de zonas como la depresión de Bodélé, en Chad, donde antiguamente existió un gran lago.

Sus sedimentos contienen minerales ricos en fósforo, un nutriente esencial para las plantas. Las lluvias intensas de la Amazonia eliminan continuamente parte del fósforo presente en los suelos, y el polvo africano ayuda a reponer una porción de esa pérdida. Así, uno de los lugares más secos del planeta aporta nutrientes a una de las selvas más húmedas del mundo.

    Vínculo copiado al portapapeles.

    3/9

    Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

    Ant Sig