En el corazón de São Paulo, la ciudad más poblada de Brasil, se encuentra el barrio turístico de Liberdade. Lo particular de este barrio podrían ser muchas cosas, pero una sola es la que se lleva todas las miradas: allí se encuentra la comunidad japonesa más grande del mundo fuera de Japón.
Brasil es uno de los países de Sudamérica que más diversidad inmigratoria recibió a lo largo de su historia. Esto quiere decir que, desde la llegada del Imperio portugués hasta la actualidad, personas de muchas partes del mundo, sobre todo Europa y Asia, decidieron migrar al país brasilero en busca de una mejor vida.
Liberdade: ¿por qué hay tantos japoneses en Brasil?

A comienzos del siglo XX, Japón estaba atravesando una crisis económica y principalmente demográfica. En Brasil ocurría casi lo contrario: faltaban personas para trabajar en los cafetales luego de la abolición de la esclavitud en 1888.
Así fue como, luego un acuerdo entre los gobiernos japonés y brasilero, el 18 de junio de 1908 llegó al puerto de Santos el Kasato Maru, el primer barco con inmigrantes asiáticos. En él venían 165 familias que se instalaron para trabajar en los cafetales paulistas. Como dato curioso: parte de ese grupo siguió viaje hasta Argentina.
Fue para 1912 que los primeros japoneses se instalaron en los márgenes de lo que hoy es Liberdade, que en ese momento estaba habitado por personas afrodescendientes. Luego de pasar por zonas agrícolas, muchos buscaron oportunidades en la ciudad.

En las siguientes décadas la inmigración se intensificó, pero no fue un proceso sencillo: las culturas eran muy distintas, desde la vestimenta y la gastronomía hasta la religión y las costumbres, sin mencionar el clima, los paisajes y la geografía. A eso se sumaba la desconfianza que su presencia generaba entre los pobladores y el gobierno brasilero, como sucedió a lo largo de la historia en otros países.
Así, si bien las primeras generaciones de japoneses tuvieron un panorama difícil, su presencia en el país creció hasta números récord. Hoy en día se estima que hay cerca de 2 millones de personas, entre las que también se cuentan miles de origen chino y coreano.
¿Cómo creció Liberdade y qué se puede visitar?
A partir de la década de 1960, Liberdade consolidó su identidad vinculada con la comunidad japonesa. Restaurantes, comercios, jardines, asociaciones culturales y negocios especializados transformaron sus calles.

La inauguración de las estaciones de metro Liberdade y São Joaquim, en 1975, facilitó además la llegada de visitantes y reforzó su perfil turístico. Hoy, entre sus lugares más conocidos se encuentran:
- La Praça da Liberdade-Japão,
- La Rua Galvão Bueno, la tradicional feria de artesanías y gastronomía,
- El Templo Busshinji,
- El Museo Histórico de la Inmigración Japonesa en Brasil, que conserva documentos y objetos vinculados con la historia de esta comunidad.
Las fiestas también ocupan un lugar central. El Toyo Matsuri, organizado desde 1969, llena las calles de música, taiko, danzas y gastronomía. A él se suma el Tanabata Matsuri o Festival de las Estrellas, celebrado en São Paulo desde 1979.
¿Cuál fue la influencia de la comunidad japonesa en Brasil?
Los japoneses llevaron, entre sus prácticas y tradiciones, técnicas avanzadas de agricultura, además de una ética de trabajo que mejoró la actividad agrícola en la región del Vale do Ribeira, entre São Paulo y Paraná.
La cultura japonesa también influyó en la gastronomía del país, y hoy en día hay al menos un restaurante por cuadra en Liberdade, el corazón de la comunidad nipona. Platos como el tempura, el ramen y el sushi son ampliamente apreciados y reversionados en buena parte de Brasil.

