La Revolución de Mayo también se gestó en las tertulias - Billiken
 

La Revolución de Mayo también se gestó en las tertulias

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Las tertulias eran reuniones que se realizaban en una casa amplia con invitados, charlas, música, baile y recitados de poesía que casi siempre protagonizaba la dueña. A diferencia de lo que ocurre hoy en día, todo se terminaba alrededor de las nueve de la noche.

Los trajes de gala femeninos tenían bordados, y se acompañaban con una capa echada sobre un hombro. Varios volados de encaje en los puños caían sobre las manos. Los colores más utilizados eran el verde, el azul y el amarillo.

Las chicas que no tenían novio se sentaban juntas, apretadas, sobre un sofá largo. De paso se cuidaban del frío, porque no había chimeneas y el fuego solo se encendía cuando las temperaturas bajaban muchísimo. Los braseros utilizados en las reuniones provocaban dolores de cabeza en los presentes.

Las danzas preferidas eran con coreografía: minué y gavota, las dos muy lentas. Si alguien pasaba de casualidad por el frente de una casa mientras se desarrollaba una tertulia, era común que el dueño o la dueña salieran y lo invitaran a entrar.

Sin embargo, en estos espacios de ocio y reunión comenzó a gestarse la Revolución de Mayo. Los hombres hablaban de política. En aquel entonces circulaba un chisme: que los soldados de Saavedra apoyaban a Liniers porque los favorecía con buenos sueldos y les permitía hacer negocios. Y se decía que hasta algunos cobraban dos sueldos...

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