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Sewell, la pequeña ciudad deshabitada que se esconde en la Cordillera de los Andes

Se fundó en 1905, alcanzó su población máxima en 1960 y perdió a todos sus habitantes una década después. 
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La Cordillera de los Andes conserva cientos de puntos históricos, que permiten recordar el paso y la permanencia de miles de personas durante un periodo determinado. Este es el caso de la ciudad deshabitada de Sewell.

Esta pequeña urbanización, que se construyó hace más de 100 años en la comuna chilena de Machalí, se diseñó para albergar a las familias de los mineros que trabajaron en el sitio durante décadas. 

Y, aunque en 1960 alcanzó su población máxima, una década más tarde perdió a todos sus habitantes, que se mudaron a una ciudad cercana. Actualmente, se conserva como un punto industrial y turístico. 

¿Cuándo se fundó la ciudad de Sewell? 

Antigua imagen de la ciudad de Sewell.

Con la supervisión del ingeniero estadounidense William Braden, la construcción de esta ciudad de la Cordillera de los Andes comenzó, con éxito, a mediados de 1904. 

Sin embargo, su fecha oficial de fundación es el 29 de abril de 1905, cuando el Ministerio de Hacienda aprobó sus instalaciones linderas para realizar actividades de minería. 

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De esta manera, las primeras familias se instalaron en la pequeña urbanización de Chile, que originalmente se llamó “El Establecimiento” y luego, durante pocos años, adquirió el nombre de “El Molino”. Recién en 1915 pasó a ser reconocida como “Sewell”.

Para comprender la rápida evolución del pueblo, es necesario aclarar que en el año que adquirió su nombre actual, ya tenía 9.000 habitantes y hasta un servicio de ferrocarril que lo comunicaba con la ciudad de Rancagua, emplazada a 64 kilómetros. 

¿Cuántos habitantes tuvo esta urbanización minera? 

Paisajes urbanos de la ciudad de Sewell.

Como consecuencia de la enorme disponibilidad de trabajo y el valor de la industria minera, Sewell experimentó una gran evolución durante sus primeros 55 años de historia. 

Es decir, a mediados de 1960, esta ciudad, emplazada sobre una ladera del cerro Negro, a 2.140 metros sobre el nivel del mar, era el hogar de 15.000 personas, que disponían de múltiples comodidades como negocios, escuelas y espacios de recreación. 

Pero, debido a una serie de cambios en la actividad minera del lugar y una mudanza masiva, en tan solo 15 años, Sewell se convirtió en una ciudad deshabitada y nunca más recuperó a sus vecinos. 

¿Qué ocurrió con esta ciudad a partir de 1970? 

Vistas panorámicas de Sewell.

Gracias a los registros históricos, se comprobó que en 1971 los habitantes de Sewell se sumaron a la “Operación Valle”, que consistió en el traslado masivo de personas a la ciudad de Rancagua. 

Esto se ve reflejado en las comparaciones demográficas. De los 15.000 vecinos que llegó a tener esta localidad en 1960, solo quedaban 1.500 habitantes hacia 1977. Además, el servicio de ferrocarril también dejó de funcionar un año antes.

Por último, ante el desuso de las instalaciones mineras de Sewell, la gran mayoría se desmanteló a principios de la década de 1980. Hoy solo sobreviven 50 edificios originales. 

¿Cómo se puede visitar Sewell en la actualidad? 

Instalaciones y museos de la ciudad de Sewell.

Aunque la actividad industrial nunca se frenó a cero en Sewell, al no tener habitantes, la ciudad quedó en el olvido durante algunas décadas. Pero, por fortuna, las instalaciones de su casco histórico recibieron el mantenimiento adecuado y recientemente se convirtieron en un punto turístico de relevancia mundial. 

Por un lado, el 27 de agosto de 1998 se convirtió en un monumento nacional de Chile. Y, por el otro, en 2006 recibió el título de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y adquirió fama internacional. 

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Al mismo tiempo, su centro histórico, que prácticamente carece de calles con acceso a vehículos, se convirtió en un sitio muy visitado por turistas de todo el mundo, que llegan en recorridos guiados desde Rancagua, a través de la Carretera del Cobre. 

Al ingresar, los viajeros pueden disfrutar su arquitectura, conocer su historia, apreciar los paisajes de la Cordillera de los Andes, festejar el “Día de los sewellinos y sewellinas” cada 29 de abril y conocer el Museo de la Gran Minería del Cobre, que abrió en 2010 dentro del antiguo recinto de la Escuela Industrial de Sewell.

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